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jueves, 22 de octubre de 2026

Cambio de hora; cómo afecta a los accidentes de tráfico

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Cambio de hora; cómo afecta a los accidentes de tráfico
/ DS

Calculatuindemnizacion registra un 12,5% más de accidentes en los días posteriores al cambio al horario de invierno al analizar los periodos equivalentes de 2024 y 2025.

El próximo domingo 25 de octubre, España volverá al horario de invierno. A las tres de la madrugada los relojes se retrasarán hasta las dos y el día tendrá oficialmente 25 horas.

Se dormirá una hora más, pero la consecuencia más perceptible llegará esa misma tarde: anochecerá antes. Los horarios laborales, escolares y personales apenas cambian.

Los desplazamientos son prácticamente los mismos. Lo que sí se modifica de manera inmediata son las condiciones de iluminación en las que se realizan buena parte de ellos. Y esa diferencia importa desde el punto de vista de la seguridad vial.

Un análisis de los expedientes de Calculatuindemnizacion correspondientes a los periodos inmediatamente anteriores y posteriores al cambio al horario de invierno de 2024 y 2025 muestra un 12,5% más de accidentes después del cambio de hora.

El dato no permite afirmar que retrasar el reloj sea la causa directa de ese incremento. Sin embargo, aparece en los dos ejercicios analizados y coincide con un periodo en el que millones de desplazamientos pasan, prácticamente de un día para otro, a realizarse con menos luz natural.

Más accidentes después del cambio horario en 2024 y 2025

Calculatuindemnizacion ha analizado los accidentes registrados durante los 13 días inmediatamente anteriores y posteriores al paso al horario de invierno en los dos últimos años.

El patrón se repite en ambos ejercicios. En 2024 se registraron 167 accidentes entre el 14 y el 26 de octubre, frente a 174 entre el 28 de octubre y el 9 de noviembre, después del cambio horario. Esto supone un aumento del 4,2%.

La diferencia fue considerablemente mayor en 2025. Calculatuindemnizacion registró 152 accidentes entre el 13 y el 25 de octubre, mientras que entre el 27 de octubre y el 8 de noviembre se contabilizaron 185, un 21,7% más.

En conjunto, los dos periodos analizados suman 319 accidentes antes del cambio al horario de invierno y 359 después, es decir, un incremento del 12,5%.

Estos datos corresponden exclusivamente a expedientes gestionados por Calculatuindemnizacion y no permiten extrapolar el comportamiento al conjunto de la siniestralidad española ni establecer una relación causal directa con el cambio de hora.

Meteorología, volumen de desplazamientos, días laborables y festivos o circunstancias particulares de cada accidente también pueden influir.

Lo relevante es que el mismo patrón aparece en los dos ejercicios analizados: en ambas ocasiones se registraron más accidentes durante las dos semanas posteriores al cambio horario que durante las dos anteriores.

La misma hora de salida, pero con menos luz

Una de las particularidades del cambio de octubre es que modifica la relación entre los horarios habituales y la luz natural. Una persona puede salir del trabajo aproximadamente a la misma hora el viernes anterior y el lunes posterior al cambio, pero encontrarse unas condiciones de visibilidad distintas durante su recorrido.

A esto se suma el propio contexto del otoño: lluvia, niebla y condiciones meteorológicas adversas pueden aparecer de manera repentina, por lo que la DGT recomienda en esta época reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad.

La menor visibilidad puede dificultar la detección anticipada de otros vehículos, obstáculos y, especialmente, de los usuarios que cuentan con menor protección física, como peatones, ciclistas o motoristas.

No significa que la oscuridad provoque automáticamente un accidente. Significa que el conductor dispone de menos información visual y debe adaptar su comportamiento a esas circunstancias.

Fatiga y somnolencia: el otro riesgo que no se ve

El cambio horario tampoco afecta únicamente a la luz. Modificar los horarios puede alterar temporalmente los ritmos circadianos, que regulan los ciclos de sueño y vigilia.

La DGT advierte de que la somnolencia interviene, directa o indirectamente, en entre el 15% y el 30% de los accidentes de tráfico en España. Además, puede afectar a la conducción mucho antes de que una persona llegue a dormirse al volante: disminuye la capacidad de concentración, ralentiza las reacciones y favorece errores y distracciones.

La propia DGT ha señalado en relación con los cambios horarios que los picos de somnolencia, falta de concentración y cansancio pueden aparecer en momentos en los que anteriormente no se estaba conduciendo, mientras el organismo reajusta sus ciclos de sueño.

En otoño el efecto es distinto al cambio de marzo —no se pierde una hora de sueño esa noche—, pero también se produce una modificación de las rutinas y, sobre todo, de la relación entre los desplazamientos habituales y las horas de luz.

Peatones, ciclistas y motoristas: ver y ser visto

La menor iluminación adquiere especial importancia cuando en el accidente intervienen usuarios vulnerables. Un automóvil dispone de una estructura de protección y sistemas de iluminación que no existen de la misma manera para quien camina, circula en bicicleta, utiliza un VMP o conduce una motocicleta.

Además, tras el cambio horario, las últimas horas de la tarde combinan dos elementos especialmente relevantes: elevada movilidad y oscuridad. Cruces, incorporaciones, giros, pasos de peatones y cambios de carril requieren por ello una atención especial.

La seguridad no depende únicamente de que un usuario pueda ver correctamente. También de que pueda ser visto con suficiente antelación por los demás.

¿Influye la falta de visibilidad en la responsabilidad de un accidente?

Desde el punto de vista jurídico, que un accidente se produzca de noche, bajo la lluvia o durante los días posteriores al cambio horario no determina automáticamente quién es responsable. Lo que debe analizarse es si la conducta de cada implicado fue adecuada a las circunstancias existentes.

El Reglamento General de Circulación obliga a utilizar el alumbrado correspondiente entre el ocaso y la salida del sol. También exige hacerlo cuando existen condiciones meteorológicas o ambientales que reduzcan sensiblemente la visibilidad, como niebla, lluvia intensa o nieve. Circular sin el alumbrado exigido en situaciones de falta o disminución de visibilidad tiene consideración de infracción grave.

Pero reconstruir un accidente de coche puede requerir analizar muchos otros elementos: velocidad, iluminación de la vía, señalización, posición de los vehículos, meteorología, distancia de seguridad, punto de impacto y comportamiento de cada conductor.

“No podemos atribuir un accidente al simple hecho de haber cambiado el reloj. Lo que sí cambia son las condiciones en las que muchas personas conducen. Jurídicamente, cuando reconstruimos un siniestro tenemos que analizar si la conducción se adaptó a la visibilidad existente, a la velocidad, a la distancia de seguridad y a la presencia de usuarios vulnerables. Que haya menos luz no elimina la responsabilidad; precisamente puede exigir una mayor diligencia”, explica José Roldán, responsable jurídico de Calculatuindemnizacion.

Fotografías y testigos pueden ser especialmente importantes

Cuando la visibilidad puede haber influido en el accidente, conservar pruebas de las condiciones existentes en ese momento adquiere especial importancia.

Fotografías tomadas inmediatamente después del siniestro pueden ayudar a documentar la iluminación de la vía, la meteorología, la señalización o la posición final de los vehículos. También pueden ser relevantes el atestado policial, declaraciones de testigos y grabaciones procedentes de cámaras próximas.

Una fotografía realizada al día siguiente a plena luz del día puede ofrecer una imagen muy distinta del mismo cruce en el que ocurrió el accidente a las siete de la tarde. Por eso, siempre que las condiciones físicas y de seguridad lo permitan, resulta recomendable recopilar información del lugar en el propio momento del accidente.

La falta de visibilidad puede intervenir en una concurrencia de culpas

No todos los accidentes presentan una responsabilidad completamente atribuible a una sola persona. Puede ocurrir, por ejemplo, que un conductor no adapte suficientemente su velocidad a las condiciones de visibilidad mientras otro usuario realice también una maniobra inadecuada.

Cuando la conducta de la propia víctima contribuye causalmente a la producción del daño puede plantearse una concurrencia de culpas, con consecuencias sobre la cuantía que finalmente corresponda reclamar. Por eso es importante diferenciar dos cuestiones.

La primera es cómo ocurrió el accidente y quién debe responder. La segunda comienza después: qué daños ha provocado ese accidente y cuál es su valoración económica.

La indemnización por las lesiones sufridas en un accidente de tráfico puede incluir, dependiendo de cada caso, el periodo de recuperación, intervenciones médicas, rehabilitación, secuelas, perjuicio estético, pérdida de calidad de vida y determinados perjuicios económicos.

Un accidente de otoño no se indemniza de forma diferente

Que un siniestro ocurra después del cambio de hora no crea una categoría específica de indemnización. Las lesiones se valoran utilizando el mismo sistema legal de indemnizaciones por accidentes de tráfico aplicable durante el resto del año.

Lo que puede cambiar es la complejidad de demostrar cómo se produjo el accidente. Una colisión a plena luz del día presenta unas condiciones distintas a un siniestro ocurrido a última hora de una tarde de noviembre, bajo lluvia y con iluminación artificial.

De ahí que la gestión de una reclamación no consista únicamente en cuantificar posteriormente las lesiones. Antes es necesario acreditar la responsabilidad y reconstruir adecuadamente la dinámica del accidente.

El cambio de hora dura una noche; sus efectos sobre los desplazamientos, meses

El domingo 25 de octubre tendrá oficialmente 25 horas. Pero desde el punto de vista de la movilidad, el principal cambio llegará después.

Durante los meses siguientes, millones de desplazamientos cotidianos que antes se realizaban con luz natural pasarán a producirse al anochecer o directamente de noche.

Los expedientes analizados por Calculatuindemnizacion no permiten concluir que el cambio horario sea responsable del incremento de accidentes observado. Sí aportan, sin embargo, un dato que invita a prestar atención: durante los dos últimos años se registraron más accidentes en las dos semanas posteriores al cambio al horario de invierno que en las dos anteriores.

Reducir la velocidad cuando disminuye la visibilidad, aumentar la distancia de seguridad, comprobar el alumbrado y prestar especial atención a peatones, ciclistas y motoristas son pequeñas adaptaciones a un cambio que sucede cada otoño, pero que modifica de golpe las condiciones en las que se realizan algunos de los desplazamientos más habituales.

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