El sector turístico sevillano empieza a medir el impacto del accidente ferroviario de Urda. La Asociación Sevillana de Empresas Turísticas (ASET) estima, a partir de los datos de sus asociados, que tras el puente de Todos los Santos las reservas han caído en torno a un 20%, con un aumento importante de las cancelaciones.
La cifra es menos dramática que la que avanzó el viernes el alcalde, José Luis Sanz, quien situó la previsión de ocupación hotelera del puente en el 50%, frente al 90% esperado antes del siniestro. Según Diario de Sevilla, el puente acabó con menos ocupación de la habitual, pero sin llegar a bajar de ese 50%.
«La seguridad no es negociable»
Más allá del golpe inmediato, a ASET le preocupa la pérdida de confianza de los viajeros en el tren y, en especial, en la alta velocidad, tras el segundo accidente grave en nueve meses después del de Adamuz. La patronal recuerda que durante décadas el AVE fue una ventaja competitiva para destinos como Sevilla y que ya en 2025 alertó de la necesidad de prestar atención prioritaria a la línea Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992 y una de las más antiguas del país.
Los empresarios exigen explicaciones, transparencia y actuaciones concretas para revisar, mantener y renovar las infraestructuras. Precisan que no se trata de buscar culpables antes de que terminen las investigaciones, sino de que se atiendan las advertencias y se actúe con urgencia.