10 de febrero de 2026
Las oposiciones al empleo público continúan rodeadas de una percepción que las sitúa como un reto excesivamente complejo y reservado a una minoría. Desde la experiencia formativa de CEAPRO, entidad especializada en preparación y acompañamiento de aspirantes, esta creencia se identifica como uno de los principales factores que condicionan el inicio y la continuidad del proceso de opositar.
Sin embargo, el análisis de los datos disponibles permite observar una realidad diferente, marcada más por el abandono progresivo que por la exigencia objetiva de las pruebas. Diversas convocatorias del Estado reflejan que cerca del 50 % de las personas inscritas no llega a presentarse al examen.
Este dato pone el foco en el recorrido del opositor y en cómo, a lo largo del tiempo, una parte significativa de los aspirantes queda fuera antes de enfrentarse al proceso selectivo.
El proceso de opositar suele iniciarse con una motivación elevada, que se ve sometida a desgaste conforme avanzan los meses de preparación. La falta de planificación, la ausencia de una estrategia clara o el desconocimiento del funcionamiento real de las convocatorias favorecen que muchos aspirantes abandonen esa carrera de fondo antes de consolidar una dinámica de estudio estable.
En el caso de las oposiciones a cuerpos facultativos y a distintos perfiles de funcionarios del Estado, la constancia y la estructura del proceso adquieren un peso determinante. La dificultad percibida se vincula, en gran medida, a la gestión del tiempo y a la presión sostenida, más que al contenido del temario en sí.
Superar unas oposiciones permite acceder a una posición de estabilidad laboral y social con un alto valor a largo plazo. La condición de funcionario ofrece seguridad económica, continuidad profesional y un marco regulado que aporta previsibilidad en un entorno laboral cambiante.
CEAPRO orienta su labor formativa a dotar de estructura y acompañamiento al proceso del opositor, con el objetivo de reducir el abandono y favorecer una preparación sostenida. Comprender las oposiciones como un recorrido exigente, pero alcanzable permite transformar la percepción inicial y valorar el esfuerzo como una inversión en estabilidad y proyección profesional.