13 de febrero de 2026
Cada vez hay más empresas que usan la automatización inteligente para mejorar sus procesos de gestión. Esto les permite ser más ágiles en la gestión y mejorar la relación con clientes, proveedores y empleados.
Durante años, cuando se hablaba de digitalización, los primeros en dar el paso fueron los departamentos de Contabilidad y Finanzas, que cambiaron los libros de papel por sistemas informáticos, implantaron soluciones EDI para integrar fuentes de información, desplegaron ERPs y crearon centros de servicios compartidos, externalizando parte de sus procesos mediante BPOs.
Hoy, sobre esa base, estos departamentos han ido un paso más allá incorporando automatización inteligente e inteligencia artificial (IA) para optimizar tareas críticas del día a día.
Un buen ejemplo es la conciliación de facturas interempresa, donde robots y algoritmos de IA permiten cruzar grandes volúmenes de datos entre compañías de un mismo grupo, obteniendo información consolidada del neteo de partidas deudoras y acreedoras con mucha más rapidez y fiabilidad que con procesos manuales. De forma similar, la automatización inteligente se ha convertido en un apoyo clave para los cierres contables, recopilando información de múltiples sistemas, validando datos y generando informes sin necesidad de intervención humana, lo que reduce errores y libera tiempo del equipo financiero para el análisis y la planificación.
La IA también está entrando con fuerza en otros procesos financieros: presentación de impuestos (como la liquidación de IVA), recopilación y clasificación de movimientos bancarios procedentes de diversas entidades, o cuadres bancarios en los que se alinean remesas, devoluciones y cobros por ventanilla entre varios sistemas. En facturación, la automatización inteligente permite integrar información de aplicaciones que no están conectadas entre sí, generando facturas completas y coherentes a partir de datos dispersos.
Pero la gran oportunidad emergente está en los departamentos de Recursos Humanos (RR.HH.), tradicionalmente menos asociados a la automatización, que, sin embargo, concentran un enorme volumen de tareas repetitivas, sujetas a normativas estrictas y con fuerte impacto en la experiencia del empleado. A menudo se piensa que la automatización de procesos está reservada a Operaciones o Finanzas, pero cada vez más empresas están demostrando que RR.HH. puede ser uno de los grandes beneficiados de la automatización inteligente.
En RR.HH. ya se observan casos de uso muy claros.
El análisis de necesidades internas y la planificación del reclutamiento pueden apoyarse en la consolidación automática de datos históricos y estacionales para proyectar futuras necesidades de personal. En reclutamiento y selección, la automatización recopila y unifica información de candidatos procedente de portales de empleo, redes sociales y bases de datos internas, facilitando un primer filtrado más objetivo y eficiente.
En la fase de contratación, los robots pueden tramitar altas laborales en sistemas internos, Seguridad Social, SEPE, directorios activos, aplicaciones de negocio y asignación de activos (portátiles, accesos, etc.), reduciendo tiempos de incorporación y errores de cumplimentación. A lo largo del ciclo de vida del empleado, la automatización inteligente actualiza de forma coordinada sistemas y aplicaciones cuando cambian funciones, ubicación o condiciones, y gestiona procesos recurrentes como formación, vacaciones, incapacidad temporal, absentismo y nómina.
Otra área clave es la generación de informes, donde la integración automatizada de información dispersa en distintos sistemas de RR.HH. y nómina permite disponer de datos consolidados para la toma de decisiones estratégicas sobre talento, productividad y costes laborales. Además, la automatización facilita el cumplimiento del RGPD, ya que permite definir procedimientos sistemáticos para la extracción, gestión y eliminación de datos personales sensibles, tanto en empleados activos como en procesos de desvinculación.
La automatización inteligente y la IA ya se aplican en pymes de diferentes sectores con beneficios concretos en reducción de costes, eliminación de tareas repetitivas y mejora de la competitividad.
Ahora bien, la clave del éxito no está solo en la tecnología, sino en la estrategia. La automatización inteligente debe considerarse una opción estratégica y no un conjunto de iniciativas tácticas aisladas. Es fundamental contar con el apoyo de la alta dirección, que debe entender el valor de la IA, tener una visión clara de su impacto en el negocio y priorizar la automatización de procesos con criterios de retorno y sostenibilidad.
En este contexto, antites acompaña a las organizaciones en la identificación de procesos prioritarios y en la implantación de soluciones de automatización inteligente que combinan robots de software e IA con un enfoque práctico y alineado con los objetivos de negocio.
Asimismo, es importante rediseñar los procesos pensando desde el inicio en que serán ejecutados por robots que interactúan con el mundo mediante IA, en lugar de intentar “robotizar” procesos ineficientes tal como están. Muchas organizaciones están creando Centros de Excelencia en Automatización Inteligente que reúnen capacidades internas y externas, definen estándares, impulsan la gestión del cambio y facilitan la convivencia entre personas y robots en los procesos operativos.