24 de marzo de 2026
Barcelona, 24 de marzo de 2026.– La digitalización ha transformado gran parte del sector de la distribución alimentaria en los últimos años. Sistemas de control horario, portales del empleado y herramientas de gestión administrativa se han convertido en habituales en las cadenas de supermercados.
Sin embargo, expertos en gestión operativa advierten de una realidad cada vez más evidente: estas soluciones, aunque necesarias, no resuelven el principal desafío del sector.
El verdadero problema no está en registrar la actividad de los empleados, sino en planificar correctamente el trabajo en entornos complejos y cambiantes.
Gestionar una red de supermercados implica coordinar a cientos o miles de empleados distribuidos en múltiples centros, adaptarse a una demanda que varía a lo largo del día y responder a incidencias constantes como bajas, cambios de turno o picos de actividad.
En este contexto, muchas organizaciones siguen operando con modelos que, pese a estar digitalizados en apariencia, continúan siendo manuales en su esencia.
Turnos elaborados de forma independiente en cada tienda, decisiones basadas en la experiencia individual y una gestión reactiva de incidencias siguen siendo prácticas habituales en el sector.
Esta falta de planificación estructurada genera ineficiencias que impactan directamente en la rentabilidad:
Exceso de personal en horas de baja actividad
Falta de cobertura en momentos críticos
Incremento de horas extra innecesarias
Riesgos de incumplimiento normativo
Tensiones en los equipos de trabajo
Aunque muchas de estas desviaciones pasan desapercibidas en el día a día, su efecto acumulado puede erosionar significativamente los márgenes operativos.
Uno de los principales errores en el enfoque actual es equiparar el control horario con una buena gestión operativa.
Registrar la jornada laboral permite documentar lo que ha ocurrido, pero no garantiza que la planificación haya sido correcta. De hecho, un turno puede ejecutarse sin incidencias y, aun así, haber sido mal diseñado desde el inicio.
En este sentido, cada vez más especialistas apuntan a un cambio de enfoque. “El mayor error en el sector es pensar que controlar la jornada es suficiente. El verdadero valor está en planificar bien desde el inicio”, explica Asier Garcia, experto en gestión operativa y CEO de una compañía tecnológica especializada en Workforce Management.
El sector está comenzando a evolucionar hacia modelos de gestión más avanzados, donde la planificación se apoya en datos reales de actividad, reglas laborales y estructuras organizativas complejas.
Este enfoque permite:
Ajustar los turnos a la demanda real
Unificar criterios en toda la red
Gestionar incidencias de forma estructurada
Obtener visibilidad en tiempo real
Tomar decisiones operativas basadas en datos
El objetivo es transformar la operación en un sistema coherente, escalable y controlado, reduciendo la dependencia del criterio individual.
En un sector caracterizado por márgenes ajustados y alta presión competitiva, la eficiencia operativa se ha convertido en un factor diferencial.
La digitalización, en este contexto, deja de ser una cuestión tecnológica para convertirse en una cuestión estratégica.
Porque la diferencia entre una red eficiente y una ineficiente no está en cómo registra la actividad, sino en cómo planifica y organiza el trabajo.
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