El Real Betis está viviendo un junio muy distinto al del año pasado. Mientras que en 2024 el club verdiblanco ya había cerrado varias incorporaciones a estas alturas, ahora los movimientos son escasos y el ritmo es mucho más pausado, según informa Diario de Sevilla.
La estrategia de la dirección deportiva ha cambiado. Si el verano pasado la urgencia por reforzar la plantilla llevó a fichajes tempranos, este año la prioridad es la paciencia. El club espera definir salidas antes de acometer nuevas llegadas, en un mercado marcado por la necesidad de ajustar las cuentas.
Esta tranquilidad contrasta con el frenesí de hace doce meses, cuando el Betis movió ficha en varias operaciones antes de que comenzara la pretemporada. Ahora, el mensaje desde Heliópolis es de prudencia: no hay prisa, pero se trabaja en varios frentes.