La operación, denominada George, comenzó tras detectarse indicios de que en el interior de la finca podía existir un cultivo ilegal de cannabis. A partir de esas primeras sospechas, los investigadores realizaron distintas gestiones que permitieron confirmar la actividad y reunir los elementos necesarios para solicitar la autorización judicial de entrada y registro.
Durante el operativo, los agentes localizaron un invernadero exterior en el que crecían más de un centenar de plantas de marihuana. Además, descubrieron una instalación interior especialmente acondicionada para el cultivo intensivo, con numerosos esquejes y varios kilos de cogollos preparados para su secado y posterior distribución.
En el registro de la finca, la Policía Nacional intervino también distintos efectos relacionados con la actividad investigada, entre ellos útiles para la manipulación y distribución de la droga, balanzas y documentación vinculada a la gestión de la plantación.
Junto a la droga y el material de cultivo, los agentes hallaron armas de fuego y otros efectos peligrosos. En concreto, fueron intervenidas dos escopetas de perdigones, una escopeta de cartuchos, dos armas cortas de aire comprimido, un táser, una botella de pólvora negra, dos miras telescópicas y cartuchería de distinto calibre. También se incautó una importante cantidad de dinero en efectivo.
La actuación culminó con la detención de tres personas presuntamente relacionadas con la explotación de la plantación, que fueron puestas a disposición de la autoridad judicial.
La Policía Nacional enmarca esta operación en su lucha contra el tráfico de drogas y el cultivo ilegal de sustancias estupefacientes, actividades que, según el cuerpo, generan riesgos para la seguridad ciudadana y favorecen el desarrollo de la economía criminal.