Septiembre supone para muchos hogares el regreso a las rutinas y a gastos habituales como la hipoteca, los colegios o las actividades del nuevo curso. Tras las vacaciones, también puede convertirse en un buen momento para revisar objetivos de ahorro y acuerdos económicos.
Ante la elección entre cuentas conjuntas o separadas, Consultoría Financiera CVGroup - Vilaseca Méndez señala que no existe una única fórmula para organizar las finanzas en pareja: compartir un proyecto de vida no implica necesariamente compartir el 100% del dinero.
Cuando ganar bien no significa tener las finanzas organizadas
El problema no siempre es la falta de ingresos. Muchas parejas tienen buenos salarios, capacidad de ahorro e incluso algunas inversiones, pero nunca se han sentado a construir una planificación financiera conjunta.
Uno paga la hipoteca, el otro determinados gastos; cada uno ahorra por su cuenta y las decisiones importantes se van tomando a medida que aparecen. El sistema puede funcionar durante años, hasta que surgen preguntas más relevantes: ¿cuánto debería ahorrar la pareja?, ¿se está construyendo patrimonio de forma equilibrada?, ¿cómo debería planificarse la compra de una vivienda, la llegada de hijos, una futura reducción de la carga laboral o la jubilación?
En ese momento, organizar las finanzas en pareja deja de consistir únicamente en decidir quién paga cada recibo. Se convierte en una cuestión de planificación financiera personal y familiar.
El reparto al 50% no siempre es el más equilibrado
Uno de los primeros aspectos que conviene analizar es cómo distribuir los gastos comunes cuando existen diferencias entre los ingresos. Dividir cada desembolso exactamente por la mitad puede parecer sencillo, pero no siempre representa un esfuerzo equivalente para ambos miembros.
Por ejemplo, si una persona percibe 3.000 euros mensuales y la otra 1.800, asumir el mismo importe puede afectar de manera muy diferente a la capacidad de ahorro y al dinero disponible de cada una. Una alternativa consiste en establecer aportaciones proporcionales a los ingresos, de forma que ambos contribuyan al proyecto común de acuerdo con su situación económica.
Antes de determinar porcentajes, resulta relevante disponer de una visión compartida sobre ingresos, gastos, deudas, ahorro, patrimonio y objetivos. La organización financiera de una pareja va así más allá del pago de las facturas y requiere establecer criterios comprensibles para ambas partes.
El modelo de tres cuentas para combinar objetivos y autonomía
Una de las fórmulas más sencillas para organizar las finanzas en pareja sin renunciar a la autonomía individual es el denominado modelo de tres cuentas: una cuenta conjunta para el proyecto común y una cuenta individual para cada miembro.
La cuenta común puede destinarse a la hipoteca o alquiler, suministros, alimentación, gastos familiares y otros compromisos compartidos. También puede servir para separar el dinero destinado a determinados objetivos comunes, como unas vacaciones, la entrada de una vivienda o la creación de un fondo de seguridad.
La clave no está únicamente en abrir una cuenta conjunta, sino en acordar cuánto aporta cada persona y qué gastos se consideran realmente comunes. Las aportaciones pueden ser iguales o proporcionales a los ingresos, especialmente cuando existe una diferencia salarial significativa. Definirlo previamente ayuda a evitar que uno de los miembros soporte un esfuerzo económico mucho mayor que el otro.
Al mismo tiempo, mantener cuentas individuales permite que cada persona conserve autonomía sobre una parte de sus ingresos y pueda gestionar determinados gastos o decisiones personales sin necesidad de justificar cada movimiento.
Sin embargo, el modelo de tres cuentas organiza el dinero, pero no sustituye una planificación financiera en pareja. Tener las cuentas ordenadas no significa necesariamente saber cuánto debería ahorrar la familia, qué patrimonio quiere construir, cómo prepararse para la jubilación o qué recursos necesitará para sus objetivos futuros.
Por eso, más que preguntarse únicamente “¿cuenta conjunta o separada?”, la cuestión realmente importante es si la pareja tiene claro qué quiere conseguir con su dinero y cómo va a organizarse para alcanzar esos objetivos.
Finanzas en pareja: hablar de dinero también forma parte de la planificación
El Banco de España recuerda que hablar de dinero debería dejar de ser un tema tabú dentro de la pareja y plantea cuestiones como cuánto aportará cada miembro a los gastos, si conviene mantener cuentas separadas o conjuntas y cuáles son los objetivos de ahorro compartidos.
También señala que no es necesario compartir completamente las finanzas y que mantener cierto grado de independencia mediante cuentas personales puede convivir con cuentas conjuntas destinadas al día a día, al fondo de emergencia o a proyectos comunes a largo plazo.
Por eso, más importante que copiar un modelo concreto es encontrar una estructura que permita a ambos miembros conocer su situación económica, participar en las decisiones y avanzar hacia unos objetivos compartidos.
De organizar los gastos a construir un plan financiero en pareja
Una cuenta conjunta puede ayudar a organizar el día a día, pero no responde por sí sola a las decisiones financieras más importantes de una familia.
¿Qué cantidad debería mantener la pareja como fondo de seguridad? ¿Qué porcentaje de los ingresos familiares puede destinarse al ahorro? ¿Se está preparando adecuadamente la jubilación? ¿Cómo deberían coordinarse las inversiones de ambos miembros? ¿Qué ocurriría si uno de los dos redujera sus ingresos? ¿Qué objetivos quiere financiar la familia durante los próximos cinco, diez o veinte años?
Una planificación financiera en pareja permite poner todas estas piezas sobre la mesa: ingresos, gastos, ahorro, deudas, patrimonio, inversiones y objetivos futuros.
No se trata únicamente de decidir dónde guardar el dinero o cómo repartir los gastos, sino de saber qué se quiere conseguir con él y cómo organizar los recursos disponibles para avanzar hacia esos objetivos.
Cuando una economía familiar funciona y existe capacidad de ahorro, pero falta una visión conjunta sobre el patrimonio, los objetivos o las decisiones que deberán tomarse en los próximos años, puede ser un buen momento para revisar cómo se están organizando las finanzas en pareja.
En Consultoría Financiera CVGroup – Vilaseca Méndez trabajan con personas y parejas que buscan comprender mejor su situación económica, ordenar prioridades y adquirir mayor criterio para tomar decisiones sobre su ahorro, patrimonio y objetivos familiares.
Una buena planificación financiera en pareja comienza por conocer el punto de partida, poner en común las prioridades y definir una estrategia que permita convertir los recursos disponibles en objetivos compartidos.