Lula Ballarino, especialista en Estrategia Relacional y experta en networking humanista, propone preservar la escucha, el criterio y la responsabilidad personal al utilizar herramientas de inteligencia artificial para comunicarse.
La speaker internacional acaba de publicar Tejiendo Redes, Networking y Estrategia Relacional en tiempos de Inteligencia Artificial, una obra que profundiza en el valor de los vínculos humanos y en cómo construir relaciones de confianza en un entorno cada vez más automatizado.
El libro, disponible ya en Amazon, será presentado en Madrid el próximo 24 de septiembre en el marco del evento BrandXperience.
[Madrid, 17 de septiembre]. — Preparar una reunión, redactar un mensaje o recordar que se debe retomar un contacto son tareas en las que la inteligencia artificial puede ayudar. Pero esa facilidad abre una pregunta que afecta a la vida profesional: ¿qué parte de una relación se quiere seguir asumiendo personalmente?
Lula Ballarino, especialista en Estrategia Relacional, experta en networking humanista y creadora del método Tejiendo Redes™, propone abordar esta cuestión a partir de cinco situaciones cotidianas. Su planteamiento parte de una idea: a medida que se automatizan tareas de comunicación, se necesita prestar más atención a cómo se construye confianza.
“Una herramienta puede ayudarnos a encontrar las palabras. La responsabilidad de lo que decimos, de lo que prometemos y de cómo respondemos al otro sigue siendo nuestra”, plantea Ballarino.
La inteligencia artificial puede ser útil para ordenar información y preparar preguntas antes de una reunión, pero no puede sustituir la escucha durante el encuentro. Atender a lo que la otra persona expresa, preguntar cuando algo no se comprende y estar dispuesto a cambiar el planteamiento inicial son responsabilidades que corresponden a quien participa en la conversación. “Una buena preparación no consiste en llegar con todas las respuestas, sino en dejar espacio para descubrir algo que no estaba previsto”, explica Ballarino.
Algo similar ocurre al retomar un contacto. Un recordatorio puede evitar que una relación caiga en el olvido, pero lo importante es decidir por qué se escribe y qué se puede aportar: compartir una información útil, interesarse por un proyecto o cumplir un compromiso pendiente. “La frecuencia de los mensajes, por sí sola, no indica que estemos cuidando un vínculo. Antes de contactar, conviene preguntarnos si tenemos un motivo que tenga sentido para la otra persona”, señala.
También es posible recurrir a la IA para mejorar la claridad de una petición, pero pedir ayuda y aceptar que la respuesta pueda ser no, exige criterio y responsabilidad personal.
Corresponde a quien formula la solicitud valorar si es oportuna, explicar qué necesita y respetar los límites de quien la recibe. “La reciprocidad está en el centro de las relaciones profesionales: no se trata solo de pedir, sino también de prestar atención a las necesidades ajenas y evitar que cada conversación se convierta en una demanda”, afirma Ballarino.
Disculparse es otra de las acciones que no conviene delegar. Redactar una disculpa puede resultar más sencillo que reconocer un error ante alguien, pero reparar una relación exige escuchar cómo ha afectado lo sucedido, asumir la parte de responsabilidad que corresponde y concretar qué se hará para corregirlo. “Un mensaje bien escrito puede ayudar, pero una disculpa solo es completa cuando va acompañada de una conducta coherente”, sostiene.
La recomendación de otra persona también requiere criterio propio. La IA puede ayudar a identificar perfiles o posibles afinidades profesionales, pero recomendar a alguien implica valorar qué se conoce de esa persona, por qué se cree que puede encajar y qué expectativas se está generando en ambas partes. “Cuando presentamos a dos personas, ponemos en juego la confianza de quien recibe la recomendación y también la nuestra. Por eso no basta con encontrar una coincidencia: tenemos que responder por el sentido de ese encuentro”, apunta Ballarino.
“Antes de automatizar un mensaje, conviene preguntarnos qué necesita esa relación: información, atención, una conversación o que cumplamos algo que dejamos pendiente”, propone Ballarino.
Estas situaciones ilustran su visión de la Estrategia Relacional: aprender a construir, cuidar y activar relaciones que permitan colaborar, crear alianzas y hacer avanzar proyectos. Desde esta perspectiva, la tecnología puede liberar tiempo para dedicarlo a los encuentros y conversaciones que requieren una implicación.
Estas ideas conectan con Tejiendo Redes, Networking y Estrategia Relacional en tiempos de Inteligencia Artificial el nuevo libro que acaba de editar Lula Ballarino y que profundiza en el valor de los vínculos humanos y en cómo construir relaciones de confianza en un entorno cada vez más automatizado. Tejiendo Redes, ya se encuentra disponible en Amazon y será presentado en Madrid el próximo 24 de septiembre en Noche de Autores en el marco del evento BrandXperience.