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Las buenas prácticas comerciales

Las buenas prácticas comerciales

Publicado: 6 de diciembre de 2017 18:49 (GTM+2)

En una sociedad de consumo tan altamente competitiva como la nuestra, siempre habrá desalmados que traten de aprovechar nuestros avances como empresarios para enriquecerse fácilmente, para utilizar nuestra marca de forma fraudulenta y tratar de vender su propio producto utilizando nuestro nombre.

La copia de la marca o de un producto de éxito es algo cada vez más común en el mercado. Y las pérdidas que esto ocasiona a la marca que diseñó el producto originalmente son cuantiosas. De hecho, todo el trabajo, la constancia y el buen hacer de años se pueden perder si no aseguramos legalmente nuestro trabajo con el registro de marcas.

El registro mundial de una marca concede a la empresa el derecho exclusivo para impedir que otros comercialicen productos idénticos o parecidos con el mismo nombre de marca o utilizando otro tan similar que pueda llegar a crear confusión, en cualquier lugar de este planeta.

La compañía iGERENT ofrece el servicio de registros de la propiedad intelectual a nivel global, siendo los más competitivos del mercado en cuanto a marcas comerciales, derechos de autor, nombres de dominio e incluso patentes. Con el registro es esta agencia, no tendrá que preocuparse por futuras injerencias de otras empresas que traten de usar tu éxito para apropiarse de tu marca o productos de cualquier parte del globo.

Los productos tecnológicos víctimas de los plagios                    

Imagina que inviertes una fortuna en I+D y has conseguido crear un producto tecnológico que se va a vender de maravilla, que no tiene competidor en el mercado, que es divertido y su diseño es muy atractivo. Ideal para un mercado amplio. Imagina que has creado los fabulosos monos Fingerlings Wowwee y que las tiendas especializadas en juguetería pueden venderlo a 24,90 euros.

Imagina que este estupendo regalo para navidad destinado a los más pequeños hace furor y se venden como rosquillas. Ahora imagina una empresa fantasma que fabrica un producto parecido, pero usando materiales de mala calidad, que pueden ser incluso perjudiciales para la salud, con un nombre muy parecido y a la mitad de precio. El desastre para la empresa original está asegurado, sobre todo si no se ha asegurado el registro del producto por una agencia especializada como la que reseñamos en la primera parte de este artículo, pues la empresa no podrá reclamar ni un euro por daños ni perjuicios ni podrá obligar a la empresa que ha copiado su producto a retirarlo del mercado por competencia desleal.

El lanzamiento de productos similares a aquellos que han logrado un gran éxito de mercado es algo que está a la orden del día, baste recordar casos como Snow, la copia fraudulenta de la app Snapchat, o productos tan descarados como Polystation, imitando a la consola playstation, Sonia, imitando a la marca de sonido Sony, LGG, haciendo lo propio con los pantalones Lee, Cerono, con el diseño de letras idénticas a la cerveza corona o Pama, en clara referencia a la marca de ropa deportiva Puma, entre otros muchos.

La mala praxis en la alimentación

La alimentación, ya sea en restaurantes, bares, hospitales, colegios y en general en cualquier establecimiento destinado a ofrecer comidas a un público determinado, debe prestar un buen servicio cuidando siempre de proporcionar la mejor calidad posible en sus platos.

Para lograr esto, es necesario proporcionar alimentos de buena calidad que hayan sido preparados y cocinados cuidadosamente para retener al máximo el valor nutritivo, y presentados de forma apetitosa.

Por desgracia, también en este apartado tan delicado, en el que la que la salud de los comensales está en riesgo, son generalizadas las malas prácticas. En la mayoría de los casos encontramos productos caducados o mal conservados que se siguen ofreciendo a los clientes y pacientes, alimentos de dudosa procedencia o mal envasados, todo por conseguir un poco de ahorro en los gastos que pueden llegar a causar serios problemas con repercusiones graves para los propietarios del establecimiento, tales como elevadas multas o el cierre del negocio.

Si te interesa el tema de la seguridad y la calidad alimentaria, entonces este master en seguridad alimentaria es para ti. La realización de este tipo de masters te permitirá conocer las bases científicas dentro del campo de la alimentación, las leyes referentes y la actualización de las normas de calidad, siempre en continuo cambio. Una salida laboral de gran demanda en la industria alimentaria y en las empresas relacionadas con el sector alimenticio.

            Las buenas prácticas ciudadanas

Para terminar este artículo, queremos señalar que también en este mundo colapsado por la ley del más fuerte existen alternativas para mejorar nuestro mundo y buenas prácticas que permiten una sociedad más humana y sostenible.

Un ejemplo, en el que la ciudadanía parece que se está poniendo de acuerdo para mejorar la vida de todos, es en la conservación y el respeto por el medio ambiente. Es una afortunada realidad el hecho de que a todos nos preocupa la deforestación de los bosques, la suciedad en los mares o la contaminación atmosférica, y parece que entendemos que aportar cada uno nuestro grano de arena es lo único que puede frenar el desastre ecológico al que estamos siendo abocados sin remisión.

Uno de esos granos de arena es el cambio gradual, que se está realizando a nivel global, de sustituir los vehículos de combustión fósil por otros eléctricos mucho menos contaminantes. En nuestro país este cambio, aun siendo más lento que en el resto de los países avanzados, ya puede aportar nuestra parte con la adquisición de Motos Electricas que nos ayuden a disminuir la contaminación que producimos en nuestros desplazamientos en coche por la ciudad.

Tanto con este tipo de motos como con el uso de un patín eléctrico que podemos adquirir en Citycoco, la tienda online especializada en scooters eléctricas, podremos disfrutar de otras muchas ventajas que proporcionan estos medios de transporte, como es la capacidad que ofrece para sortear los atascos del tráfico, o lo económico que resulta tanto su mantenimiento como la falta de combustible que ya no necesita.

Además, su ruido es mínimo y el riesgo de averías también es mucho menor, no existiendo los molestos cambios periódicos de los filtros y aceites.