Andalucía

Marinaleda: Así se vive en este pueblo tras 40 años de comunismo

Marinaleda: Así se vive en este pueblo tras 40 años de comunismo

Publicado: 16 de septiembre de 2019 17:12 (GTM+2)

Marinaleda

Marinaleda "Camino a la utopía" - Foto: Elias Villadiego

El reciente debut de Ansu Fati, una nueva joya del fútbol mundial que con tan solo 16 años ya juega en el primer equipo del FC Barcelona, ha vuelto a poner en el mapa a Marinaleda, un pequeño pueblo de Sevilla en el que las cosas se hacen de forma muy diferente.

Resulta que el padre del jugador llegó a España hace varias décadas procedente de Guinea-Bisaú y conoció al alcalde, Sánchez Gordillo, tras saber que en este municipio sería bien recibido.

Al llegar, el polémico alcalde (conocido por organizar "expropiaciones" de alimentos en un Mercadona), le ofreció trabajo y le ayudó a prosperar para finalmente sacar a su familia adelante.

Dibujo en apoyo a la soberanía andaluza en las calles de Marinaleda - Foto: Elias Villadiego

Dibujo en apoyo a la soberanía andaluza en las calles de Marinaleda - Foto: Elias Villadiego

Tras conocer esta bonita historia un equipo de Digital Sevilla se ha desplazado a Marinaleda, pueblo situado a poco más de una hora en coche desde la capital de Andalucía para conocer cómo se vive allí tras 40 años de ininterrumpido apoyo mayoritario al comunismo.

Al llegar lo primero que nos sorprendió fue la cantidad de servicios públicos con los que cuenta el municipio, de apenas dos mil habitantes y literalmente poco más de cuatro calles.

Pese a su tamaño cuenta con guardería, colegio, instituto, piscina municipal, casa de la cultura, estadio de fútbol y hasta ¡pistas de padel!

Si lo comparamos con otros pueblos de tamaño y población similar este cuenta con muchos más servicios públicos, pero en contrapartida apenas encontramos establecimientos privados: nada de Burger King, Mercadona o similares.

Tan solo un par de sucursales bancarias, alguna que otra panadería, un supermercado y varios bares es lo que alcanzamos a encontrar en nuestro paseo.

Dibujo en apoyo a la independencia de Andalucía y Cataluña en las calles de Marinaleda - Foto: Elias Villadiego

Dibujo en apoyo a la independencia de Andalucía y Cataluña en las calles de Marinaleda - Foto: Elias Villadiego

Para conocer de primera mano cómo se vive en Marinaleda decidimos entrar en una cafetería a merendar algo, fue la única que encontramos abierta un domingo de agosto a las cinco de la tarde.

En su interior nos encontramos a tan solo 4 clientes tres señores de avanzada edad y un hombre negro de mediana de edad totalmente integrado, ya que se fue pocos minutos después y los otros lo despidieron con un "hasta luego José".

Tras pedirnos unos cafés decidimos iniciar una conversación lanzando un: "Por aquí que tal?".

La respuesta fue una interesante conversación en la que nos aseguraron que, lejos de lo que se promete desde el Gobierno local, en este pueblo no se regala nada.

Es cierto que los jóvenes lo tienen muy fácil para lograr una vivienda con una hipoteca de tan solo 15€ al mes, que todos los vecinos tienen acceso a un sueldo de 1200€ trabajando para la cooperativa municipal y que servicios básicos como la Guardería apenas cuestan 12€ mensuales e incluyen servicios como un comedor para los peques.

Sin embargo, según decía: "aquí cuando llueve, llueve para todos y cuando hace sol, hace sol para todo el mundo. Nadie te regala nada, tienes que trabajar como en cualquier sitio".

Dibujo sobre la lucha campesina en las calles de Marinaleda - Foto: Elias Villadiego

Dibujo sobre la lucha campesina en las calles de Marinaleda - Foto: Elias Villadiego

Volviendo de vuelta a la capital comentamos nuestras impresiones, fueron dos las cosas que más nos llamaron la atención.

La primera es que los vecinos de Marinaleda viven en un sistema comunista muy diferente al de sus vecinos pero no son conscientes, es decir, no están todo el día en Twitter compartiendo fotos de Lenin o le leen a sus hijos el manifiesto comunista antes de irse a la cama.

Simplemente viven de acuerdo a este sistema porque "les ha tocado".

La segunda, es que tras una lucha encarnizada durante la transición en la que se enfrentaron contra la Guardia Civil en numerosas ocasiones hasta lograr la expropiación de tierras que ahora gestiona el Ayuntamiento en este pueblo no necesitan una figura de autoridad, es decir, no tienen ni un solo agente de policía municipal, algo que nos chocó bastante y nos dejó muchas preguntas sobre "qué pasaría sí...".

Para terminar, le preguntamos a los amables vecinos con los que hablamos si alguna vez habían tomado un café con el alcalde, su respuesta: "en mi vida me lo he cruzado".