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El control parental, la herramienta contra los riesgos de los niños en Internet

El control parental, la herramienta contra los riesgos de los niños en Internet

Publicado: 30 de septiembre de 2019 15:48 (GTM+2)

Los niños de hoy nacen con un dispositivo conectado a Internet bajo el brazo. Son los llamados "nativos digitales", una condición que, si bien cuenta con sus ventajas, también tiene inconvenientes. Amenazas como el acoso o el cyberbulling están a la orden del día, y los padres tienen un papel fundamental para evitarlo. Para obtener indicaciones sobre esta materia existen portales como controlparental24.com, página donde explican los diversos métodos de configuración de control parental en diferentes dispositivos o plataformas.

¿Para qué sirve este control parental? Es una función de seguridad que permite a los padres proteger a sus hijos de ciertos contenidos y amenazas que existen en Internet. A través de este sistema, se pueden configurar los dispositivos para que, cuando los utilicen los más pequeños, activen filtros de contenido y de actividad para evitar su exposición a ciertos peligros como, entre otros, la adicción a los móviles, las estafas o el cyberbulling.

Escasa implicación por parte de los padres

En un escenario con riesgos preocupantes, llama la atención los datos que hablan de una escasa implicación de los padres en el control y supervisión de la actividad en Internet de sus hijos. Según indica la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), solo el 18,5% configura el control parental en las tablets, y el 11,3% en smartphones. Si hablamos de ordenadores, los datos tampoco son alentadores, con un 19.1%, o el 14,9 en la televisión.

Son datos que alarman y que requieren de una reacción para reducir la exposición de los más pequeños a los peligros que acechan en Internet y que pueden ocasionar graves problemas. Por ello, el control parental cobra especial importancia como ayuda para los padres que no pueden dedicar todo el tiempo que quieren a supervisar qué hacen sus hijos cuando se conectan, y necesitan un apoyo para realizar esta complicada tarea.

Las tres principales amenazas en Internet

En este punto, siendo conscientes de que el ocio de los niños de hoy es inherente a Internet, es importante entablar conversación con ellos, hacerles también partícipes de su propia protección ante los riegos más habituales que se encuentran en Internet y, al mismo tiempo, configurar el control parental para bloquear peligros.

Contenido no recomendado para menores

Se trata de contenido que puede ser susceptible de herir la sensibilidad de los más pequeños y que se puede encontrar con cierta facilidad en la Red. Hablamos de imágenes o vídeos de carácter sexual, discriminatorio o incluso de violencia explícita. Es un tipo de contenido de acceso relativamente fácil. De hecho, el único filtro que suelen establecer este tipo de páginas web es un clic donde el usuario confirme que es mayor de edad.

Por ello, cobra especial importancia el control parental. De esta forma, los padres pueden configurar y activar filtros más restrictivos que impidan a los niños acceder a este tipo de vídeos o imágenes que, bien por lo que muestran o el mensaje que transmiten, no son adecuados para menores de edad.

Internet crea adicción

De la misma forma que sustancias como el alcohol o hábitos como las apuestas o el juego crean adicción, un uso prolongado y sin control de Internet también puede provocar dependencia a los niños. Una enfermedad reconocida que conlleva riegos para su salud tanto física como mental.

Aunque es positivo hablar con los menores para tratar de acordar un tiempo determinado de conexión al día, es un método que no siempre funciona. El control parental vuelve a ser una herramienta útil para evitar este tipo de situaciones. Los padres de los pequeños pueden configurar dispositivos como tablets, ordenadores o smartphones para su apagado automático.

El cyberbulling

Los menores de edad son los más propensos a entablar conversación con desconocidos a través de Internet. En portales de series, de películas, de videojuegos, o en simples chats, conocer a nuevas personas es algo extremadamente sencillo en Internet.  El anonimato ofrece a depredadores y acosadores el escudo perfecto con el que manipular a los más pequeños.

Extorsión y chantaje para conseguir datos personales o bancarios, o incluso imágenes de carácter sexual que puedan difundir sin obstáculos para dañar a las víctimas. Para evitar estas situaciones, de nuevo el control parental es útil, puesto que permite, a través de su filtro, el bloqueo de páginas o apps donde entablar contacto con desconocidos o activar funciones como la ubicación. Incluso también pueden bloquearse llamadas de números ajenos a la agenda de contactos.

Estas son solo las tres principales amenazas a la se exponen los jóvenes al conectarse a Internet desde cualquier dispositivo, pero existen muchas más que también pueden evitarse con una correcta supervisión y configuración del control parental. Para llevar a cabo esta tarea de forma correcta, los padres deben seguir una serie de pasos.

1. Conocer los dispositivos conectados a Internet: la primera norma es cuantificar cuántos dispositivos hay conectados a la red del hogar familiar. Desde el tradicional ordenador de mesa, hasta tablets, móviles, videoconsolas o incluso televisiones. Hoy día, prácticamente cualquier dispositivo puede conectarse a una red wifi.

2. Conocer las amenazas: estafas, adicción, ciberacoso, contenido inapropiado... Conviene que los padres sepan a qué tipo de riesgos están expuestos los más pequeños cada vez que encienden la tablet o juegan con alguna app en un smartphone. Es otro punto de partida para evitar problemas.

3. Establecer unas pautas básicas: hablamos de normas como no publicar fotos o datos personales de los pequeños en Internet, no hablar con desconocidos, pasar tiempo navegando con los más pequeños o incluso tratar que, cuando se conecten, lo hagan en algún lugar de la casa donde también estén los padres.

En conclusión, no se trata tanto de controlar, sino más bien de supervisar por parte de los padres la actividad en Internet de los más pequeños. Lo principal es conocer sus hábitos y, a partir de ahí, corregir aquellos que puedan ser potencialmente nocivos e instaurar otros que permitan aprovechar Internet a los más pequeños de una forma sana y constructiva.