Sociedad

Contemplar el cosmos, la mejor forma de relajación

Contemplar el cosmos, la mejor forma de relajación

Publicado: 1 de junio de 2020 15:30 (GTM+2)

A través de la historia de la humanidad, siempre hemos tenido la necesidad de indagar en nuestras vidas, y preguntarnos el significado de nuestra propia existencia, este impulso es propio del ser humano, y muchas de estas respuestas están allí, en el cielo, en el universo.

 

Desde que Galileo Galilei observó por primera vez la luna a través de un telescopio construido por el mismo en 1609, la historia cambió para siempre, nuestra visión del mundo se expandió a fronteras más allá de los límites que se tenían en ese entonces. La perspectiva egocentrista de ser el centro del universo poco a poco se fue desvaneciendo, gracias a la mirada de aquella persona que decidió mirar los cielos por medio de un tubo y dos lentes.

Parece algo sencillo, pero éste fue el primer paso para un gran avance en la ciencia, estamos hablando de la introducción a la astronomía y posteriormente a la cosmología. Observar los planetas, satélites, meteoritos, cometas, estrellas, y la infinidad de cuerpos celestes, sin duda alguna, es algo que todos deberíamos percibir en algún momento de nuestras vidas. Conocer el universo y su composición nos daría respuestas a preguntas que durante siglos nos hemos hecho.

Pero la evolución del telescopio ha pasado por muchas mejoras desde aquel instrumento básico, la carrera por obtener la mayor resolución ocular posible ha hecho que hasta el día de hoy tengamos telescopios de alta definición en observatorios profesionales

 

Algo de historia

Las primeras observaciones astronómicas se realizaron empíricamente, cada cultura utilizaba su propia cosmovisión para definir lo que a simple vista se reflejaba en los cielos. Civilizaciones antiguas, como la mesopotamia y la egipcia realizaron anotaciones matemáticas sobre todo lo observado para así concluir las estaciones, las duraciones del día y del año, con esto predecían las mejores épocas para sus cosechas, al igual que realizaban algunos rituales mediante la aparición de los eclipses. Pero sus definiciones seguirán siendo muy mitológicas hasta la llegada de los griegos, que dieron una observación con una mirada más científica basada en la lógica.

Los primeros telescopios en aparecer fueron muy básicos, su estructura consistía en tener una lente convexa en el objeto y una lente cóncava en el ocular, éstos son los llamados telescopios refractores, que aún se utilizan y fue el que usó el italiano Galileo para mostrar por primera vez al mundo las 4 lunas de Júpiter, los cráteres de la Luna y las fases de Venus. Años después, Isaac Newton diseñó un nuevo artefacto incorporando un espejo secundario plano, ubicado diagonalmente para desviar la luz recogida por el espejo principal, siendo observado desde un punto focal, con el fin de eliminar la aberración cromática. Éstos fueron llamados telescopios reflectores.

Su avance no se detuvo en los siguientes siglos, la mejora y adaptación de nuevas lentes posibilitó la construcción de grandes aparatos, como el caso del telescopio Hubble, que orbita en el exterior del planeta, con una lente de 2,4 metros en su espejo principal, dando como resultado una revolución en los enigmas del Universo. Algunos de los descubrimientos que ha captado desde su puesta en marcha en 1990 han sido increíbles, tales como demostrar la expansión del Universo, mostrar las primeras evidencias de los agujeros negros, tener detalles de planetas extrasolares, y observar la muerte de varias estrellas, y mucho más.

Y hablando de adelantos tecnológicos podemos nombrar el telescopio europeo extremadamente grande (E-ELT), se trata del artefacto óptico más grande del mundo, aún está en construcción y se ubica en el cerro Armazones, en el desierto de Atacama en Chile. Su espejo primario tiene un diámetro de 39 metros, su calidad de imagen es 15 veces más nítida que la del Hubble. Esta enorme capacidad de captar luz permite a los astrofísicos observar objetos lejanos inimaginables, como también buscar biomarcadores, como el oxígeno en los exoplanetas y poder realizar mediciones en la distribución de la materia y la energía.

 

Tipos de telescopios

Hemos visto cómo ha evolucionado este instrumento para poder observar aspectos del cosmos, pero no necesariamente podemos hacerlo a través de estos grandes instrumentos, existen varios tipos de telescopios que son muy adecuados y prácticos para los aficionados de mundotelescopios.com y todo el mundo de la astronomía.

Lo primero que debemos hacer es saber la necesidad, presupuesto y portabilidad, decidir para qué lo vamos a utilizar y saber cuál elegir. 

Los 3 tipos de telescopios más comunes son:

  • Telescopios Refractores: utilizan un largo tubo y está compuesto por dos lentes, el objetivo y el ocular. Son fáciles de usar, su mantenimiento es muy sencillo, y se utilizan mucho para observación de la Luna y los planetas, al igual que objetos terrestres distantes. Pero son más pesados por su volumen y son débiles al enfocar grandes distancias, como galaxias o nebulosas.
  • Telescopios reflectores: su espejo principal es cóncavo, de manera que atrapa y enfoca la luz que entra al tubo, enviándola al espejo plano secundario que refleja la imagen exterior obtenida de la apertura del tubo del telescopio. Ideal para observar el espacio profundo, como cúmulos de estrellas, galaxias y nebulosas. Son más económicos en comparación con los demás, pero son más frágiles y no están diseñados para observaciones terrestres.
  • Telescopios catadióptricos: consisten en una combinación de lentes y espejos donde la luz entra por una delgada lente correctora y la misma es dirigida a una lente primaria, reflejando la misma en el espejo secundario que reflecta la luz hacia la apertura posterior. Es el mejor de todos por la combinación espejos, no necesita mantenimiento, y su tamaño es el más pequeño, pero son los más caros y son poco transportables.

Así es como el telescopio se ha vuelto una herramienta fundamental para detallar el cosmos, sin él no habría sido posible tener los conocimientos que hoy sabemos del Universo.