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La delicada situación de las madres solteras durante la pandemia del coronavirus

La delicada situación de las madres solteras durante la pandemia del coronavirus

Publicado: 31 de agosto de 2020 11:30 (GTM+2)

La pandemia ha obligado a seguir una serie de recomendaciones que están causando un verdadero estrago en algunos sectores más desfavorecidos. El confinamiento limita el acceso al dinero y a la libertad de movimientos. Grupos como el de las madres solteras son las que más sufren estas circunstancias por varios motivos.

Nadie puede poner en duda la situación de estrés por la que están pasando la mayoría de las madres solteras de este país. Recientes estudios confirman que la mitad de las familias monoparentales, debido a las sucesivas crisis económicas y a la situación que ha provocado el coronavirus, son de las más perjudicadas, empeorando su situación en los últimos meses.

Por si fuera poco, las dificultades que tienen este tipo de familias para llenar la nevera, el estado de alarma que ha cerrado escuelas y confinado a los pequeños en el interior de las viviendas, imposibilita la libertad de estas mujeres para ir a trabajar.

Cómo concilia familia y trabajo una madre soltera en los tiempos del covid-19

Un reto casi imposible de superar. Así describen la mayoría de las madres solteras la situación que ha provocado la pandemia, el estado de alarma y la obligación de confinarse dentro de las viviendas. Y no son pocas, en España, había 1.887.500 hogares en los que solo hay un progenitor en el pasado 2019, según la información ofrecida por el INE. Una cifra que, muy posiblemente, no haya hecho más que aumentar. De todas estas familias monoparentales, en el 81 % a la cabeza está una mujer.

Las más afortunadas han conseguido la ansiada conciliación familiar gracias al teletrabajo. La FAMS (Federación de Asociaciones de Madres Solteras) asegura que han sido la mayoría de las madres solteras las que han conseguido llevar a cabo este tipo de trabajo con éxito, pudiendo llegar hasta el 81 % del total de estas mujeres. Pero, aún queda un 19 % de madres que están obligadas a salir del domicilio familiar para trabajar, ya sean en supermercados, oficinas, centros sanitarios, limpieza… En estos casos, la mayoría opta por dejar a sus hijos a cargo de parientes o amigos, si pueden.

Ayuda económica a la maternidad

Afortunadamente, el estado prevé una estrecha y constante colavoración para que, en líneas generales los más desfavorecidos económicamente puedan mantener su calidad de vida sin verse más devaluada aún. Esto ocurre sin olvidar que se pueden acceder a distintas ayudas para madres solteras, que se suman a las mejoras decretadas de caracter general.

En relación a estas ayudas a las familias monomarentales con una mujer a la cabeza, la idea es compensar en alguna medida la pérdida de ingresos cuando se ha dejado de trabajar, ya sea por adopción, acogimiento y tutela y por maternidad biológica. En cualquiera de estos casos, se tiene derecho a recibir una prestación económica mientras dure el tiempo en el que se esté de baja maternal.

El acceso a estas ayudas es independiente a si se trabaja de forma autónoma o por cuenta ajena, y la cantidad que se recibirá será el 100 % de la base reguladora que la madre tenga determinada para la prestación en caso de incapacidad temporal por contingencias comunes.

El requisito fundamental para cobrar esta ayuda es estar afiliada a la Seguridad Social y dada de alta, así como en situación de cumplir con todos los requisitos de cotización. Si no se cuenta con todos los requisitos (tiempo de cotización según edad), se puede solicitar la ayuda por maternidad no contributiva. Pero, para este caso, solo se estima como válido los casos de parto y no los de adopción y / o acogimiento.

Problemas psicológicos

Aun teniendo acceso a estos importes, la presión psicológica que sufren las madres solteras con hijos es enorme. Estas madres no tienen más remedio que convertirse en personas capaces de llevar un sinfín de tareas a costa de todas aquellas destinadas a sí mismas. El mínimo descanso, al que están sometidas, más todas las cosas que deben hacer por y para sus hijos sin ayuda se le viene a sumar, en estos meses, el confinamiento.

Si la madre vive con un hijo en periodo de aprendizaje, la presión y la falta de tiempo se vuelven cotidianos. Pero si el pequeño sufre algún tipo de discapacidad o un trastorno de conducta y no recibe la ayuda necesaria, la situación puede llegar a ser verdaderamente dramática.

La simple situación, vivida por la mayoría de las madres solteras de realizar la compra diaria, sin poder dejar a los hijos con nadie, es suficiente para iniciar un trastorno psicológico leve, aumentando el nerviosismo y la desesperación. Si se aumenta en este tipo de problemas, con casos como los mencionados cuando se tienen hijos con problemas, los casos pueden llegar a ser especialmente críticos.

En muchos casos, no tienen más opción que llevar a los hijos con ellas para hacer las compras y, aunque les está permitido hacerlo, pueden sentirse rechazadas al llegar al lugar de la compra, recriminadas y enjuiciadas. Y, por supuesto, realizar estas labores con el temor de que sus hijos puedan ser contagiados, un temor que aumenta si tienen que realizar los traslados en transporte público.

Por otra parte, los hijos no están a salvo de esta presión psicológica, que incide, a su vez, en un mayor problema para las propias madres. Los pequeños también pueden sufrir de irritabilidad, cansancio, inquietud, enfados… La madre tiene que saber llevar estos comportamientos, reconociendo que tienen todo el derecho a sentirse de ese modo, ya que se les está impidiendo relacionarse con los amigos, practicar deporte, salir a la calle…