Sociedad

¿Pinturas por encargo? Convierte tu idea artística en realidad

¿Pinturas por encargo? Convierte tu idea artística en realidad

Publicado: 20 de enero de 2021 18:53 (GTM+2)

­­Los pintores de cuadros por encargo tienen la tarea de plasmar aquellas ideas que tengan los clientes en una obra pictórica, convirtiéndolas en realidad. Pueden realizar retratos de personas o paisajes, así como imitar obras ya existentes y replicarlas.

Todas las personas viven rodeadas de arte, aún así no se dan cuenta. Las decoraciones en su hogar, las ilustraciones que adornan los lugares públicos, las hermosas edificaciones que ven al pasar la calle, la música que escuchan en la radio, e incluso las historias que ven en sus libros, series o películas preferidas, demuestran que todos se nutren del arte, de forma directa o indirecta.

Son muchas las personas que acuden a museos para observar pinturas, cuadros e incluso las mejores esculturas famosas. De este modo, pueden apreciar sus obras preferidas con mayor profundidad y pueden admirar hasta los detalles más íntimos del autor, plasmados en sus trabajos.

Tanto es el amor al arte, que muchas personas que no tienen el don para crearlo, deciden pagar a un autor para que haga su obra realidad. Puede que alguien tenga una idea bastante original, pero no cuente con las habilidades necesarias para ejecutarla, y por esta razón existe la pintura por encargo.

Es posible realizar retratos, réplicas, representaciones de paisajes, o cualquier cosa que el cliente quiera pedir. Es una modalidad ideal, no sólo para personalizar el hogar, sino para regalar a los seres queridos.

Un buen pintor de cuadros por encargo es capaz de adaptarse a los deseos del cliente, ya sea pintando una obra hiperrealista idéntica a la fotografía proporcionada, así como una impresionista más estilizada. Aparte de eso, tiene que tener las habilidades artísticas necesarias para crear un retrato auténticamente bello.

Retratos, paisajes o réplicas

Las pinturas por encargo son un negocio que existe desde hace cientos de años. De hecho, una gran parte de los pintores famosos en la historia del arte vivían de esta manera, recibiendo dinero de las personas de clase alta que querían retratos o pinturas. Esto era especialmente necesario en esas épocas, cuando no existían las cámaras fotográficas.

Un claro ejemplo es la famosa pintura retrato de Lisa Gherardini (más conocida como Mona Lisa), del aclamado pintor Leonardo Da Vinci. La obra fue terminada en 1519, y es un retrato de la esposa de Francesco del Giocondo, un noble que le encargó a Da Vinci una pintura de su mujer.

Los retratos de encargo solían ser exclusivos de las clases altas, siendo comúnmente pedidas por nobles o miembros de la realeza. Hoy en día la sociedad es muy diferente, y los artistas abundan, por lo que cualquiera puede encargar su obra deseada y colgarla en su habitación, así como regalarla a quien desee.

El tipo de pinturas más encargado es el retrato, esto aplica tanto para las épocas antiguas como para la actualidad. Son muchas las personas que desean inmortalizarse en una hermosa pintura, o asimismo, quieren tener una obra que represente a su pareja, a un familiar o incluso a una mascota.

Otros prefieren encargar una representación de algún lugar o paisaje que les guste, para así convertirlo en arte, puede ser una simple escena de un pueblo, una imponente edificación, o bien, alguna majestuosa montaña. Las ideas son ilimitadas, tan solo hay que tener creatividad.

Para encargar cuadros por encargo a medida de personas o paisajes, lo único necesario es enviar la fotografía o imagen al pintor, e indicar el estilo de pintura que se quiere obtener (hiperrealista o impresionista). Se irán recibiendo fotos con el progreso de la pintura, de manera que el cliente podrá ir indicando sugerencias y cambios hasta obtener la obra ideal.

También es posible obtener réplicas de pinturas famosas, si así se requiere. Un buen pintor de cuadros por encargo será capaz de analizar cualquier obra, discernir sobre las técnicas utilizadas por el autor original para así imitarlas, y crear una representación idéntica a la original. Esto es especialmente recomendable para aquellos que hayan puesto el ojo en una pintura de un museo y les gustaría tenerla en el hogar.