A medida que avanzan los años y las comunicaciones, los gobiernos y empresas van abriendo los ojos sobre el impacto negativo que el desarrollo económico ha tenido en el planeta tierra.
Lugares con poca o ninguna fuente de agua potable, aumento en las temperaturas, grandes cantidades de desechos, deforestación, aumento de incendios forestales, por mencionar algunas, son consecuencia de la mano del hombre, en especial por las grandes industrias.
La ONU estableció como objetivos para la década del 2030 el desarrollo sostenible, una forma de minimizar el impacto negativo en el medio ambiente. Para lograrlo se han propuesto diversas estrategias que ya son consideradas obligaciones para las empresas.
Entendiendo el panorama
Las grandes industrias se han enfocado en el crecimiento económico, sin tomar en cuenta el impacto negativo que esto ha tenido en el planeta. Cada vez son más los vertederos de basura y el consumo de materia prima no renovable.
La huella de C02 está por las nubes, hablando en términos numéricos. Cada vez es menor la calidad del aire que respiramos, tanto por la emanación de este compuesto químico, como por la disminución de árboles, los cuales se encargan de limpiarlo.
Poco a poco se han ido implementando estrategias de sustentabilidad para menguar estos efectos. El reciclaje de productos, la reutilización de los mismos, el uso de fuentes de energías renovables y no contaminantes son algunas de las estrategias aplicadas. Conozcamos un poco más de estas.
Reciclaje de residuos
Es la principal estrategia adoptada por empresas y gobiernos. El darles un nuevo uso a botellas de plástico, latas de metal, cualquier clase de papel como periódico, revistas, envases de vidrio, cualquier producto el cual se pueda darle reutilizar.
Con esta estrategia, se reduce la extracción de materia prima de la misma naturaleza, además de reducir el proceso de elaboración de estos productos, los cuales también emanan gases nocivos a la atmósfera.
Nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente
Las fuentes de energía a base de la quema de combustible son responsables de un buen porcentaje de la emanación de CO2 a la atmósfera. Además de ser recursos no renovables y para nada amigables.
El uso de nuevas formas de energía como la eólica o solar cada vez son más accesibles y sustentables, tanto para el ambiente, como para la economía de las empresas. Estas están presentes en el ambiente y usarlas no genera gasto ni contaminación alguna.
Concientización tanto de las empresas como de la población
Cada vez que se utiliza la energía eléctrica comercial, se está colaborando en la contaminación ambiental. Es necesario que la población en general entienda el impacto negativo que esto trae consigo, además de enseñarles las formas de disminuir este consumo.
Utilizar la luz natural del día es la mejor forma, no hay consumo eléctrico, además de ser más provechosa, tanto para el ambiente como para la salud. Evitar dejar encendidas luces que no se estén utilizando. Cambiar los bombillos o focos tradicionales por modelos de más bajo consumo.
Para las empresas, el emplear estrategias de ahorro energético como horarios de uso, construcciones pensadas en aprovechar al máximo la luz natural, así como plantas eléctricas a base de energía sustentable, son las más comunes.
Minimizar los residuos vertidos en afluentes de agua
Es inevitable para muchas empresas este proceso, ya que dependen del uso del agua para la fabricación de diversos productos. Sin embargo, con algunas modificaciones se puede reducir los contaminantes que al final terminan vertidos en cuerpos de agua, contaminándolos irremediablemente.
Esta estrategia es una de las más importantes, ya que los cuerpos de agua dulce cada vez se reducen más y más, además de haber lugares donde no existen, teniendo graves problemas de salubridad.
Esto aplica también para las personas y los gobiernos. La mayoría de los desechos sólidos de las ciudades terminan en vertederos o cuerpos de agua. Es parte del proceso de concientización y reciclaje el poder minimizar esta contaminación.