La escuela tradicional es un modelo obsoleto, frío y que no motiva a los estudiantes para el aprendizaje significativo. Esta es una afirmación mantenida por los especialistas en didáctica de medio mundo.
Afortunadamente, la escuela actual está cambiando a pasos de gigante. Las didácticas activas, el aprendizaje colaborativo, el uso de tecnologías, el rol del docente e incluso el propio espacio arquitectónico de las aulas se han adaptado a un modelo mucho más eficiente y agradable, tal y como explican los gestores de EmotionLab.
Estos profesionales, especializados en diseñar espacios educativos con la perspectiva del ‘aprender a aprender’ que defienden las actuales tendencias, hablan de un “cambio radical” en el contexto educativo.
Esta mutación de lo educativo se ha dado en todos los sentidos, desde la forma del aula hasta el modo en el que los estudiantes se sientan en ella, pasando por la flexibilidad de horarios, el aprendizaje basado en proyectos y otras herramientas que hacen que los estudiantes aprendan más y mejor.
Esto es lo que motiva que cada vez más centros acometan reformas integrales que permitan adaptar los espacios de estudio y formación a las dinámicas de aprendizaje actuales.
Espacios para el aprendizaje basado en proyectos
Aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje basado en problemas, aprendizaje basado en objetos… Estas son tan solo algunas de las fórmulas que imperan en la didáctica actual.
Todas ellas tienen algo en común: no observan al estudiante como un ente pasivo que tiene que recibir lecciones teóricas del profesor. Ahora, el alumno asume el protagonismo, se mueve por el aula, toma la palabra, hace cosas… todo ello enfocado a aprender a aprender.
Esto ha supuesto una necesaria reformulación del espacio del aula. La clásica disposición de pupitres en hilera enfrentados al profesor, que se sentaba en una mesa situada sobre una tarima, ya no es válida.
Ahora, los centros educativos tienen que ser espacios híbridos, donde las clases se transformen conforme a las necesidades, la tecnología esté plenamente integrada y se tengan en cuenta necesidades especiales de ciertos compañeros, eliminando tanto limitaciones físicas como mentales.
Principales objetivos de la arquitectura didáctica
¿Cuáles son los principales retos que tienen que abordar especialistas como los de EmotionLab al diseñar espacios educativos?
Generar aulas en las que todo sea posible. Este sería el gran lema sobre el que trabajan diseñadores, arquitectos, técnicos y especialistas en aprendizaje e interacción grupal.
Esto se concreta en lo que se llaman Aulas del Futuro o Aulas STEAM, que tienen las siguientes características:
- Distintas zonas de trabajo: el aula debe adaptarse a distintos usos, con zonas para investigar, crear y realizar presentaciones orales con apoyo tecnológico.
- Mobiliario flexible: mesas y sillas con ruedas y diseñadas de manera modular para crear grandes superficies de trabajo, pequeñas zonas de desarrollo individual, etc.
- Paredes interactivas: se logra instalando superficies rotulables para que los estudiantes conviertan cada espacio del aula en una zona de trabajo, juegos y creatividad.
- Conectividad total: las aulas deben estar siempre conectadas a dispositivos como ordenadores, tabletas, cañones de luz, altavoces y todo lo necesario para que la tecnología se integre debidamente en el aula.
Todos estos puntos favorecen el desarrollo de dinámicas activas que provocan un aprendizaje significativo en el aula y, por tanto, mejoran las capacidades de los alumnos. Los centros del futuro, que ya están funcionando hoy, son los que, como explica EmotionLab, se convierten en estos espacios híbridos donde todo es posible.