Lo que empezó como un sueño traído de un viaje a Japón y horneado en la cocina de sus fundadores es, doce meses después, una marca de cheesecake gourmet con casi una veintena de puntos de venta en tres ciudades. En su primer aniversario, Cake-me anuncia un plan de expansión nacional con la vista puesta en Europa.
Barcelona, Julio 14 de 2026. -Cake-me celebra su primer aniversario con una cifra difícil de igualar en la restauración española: casi 20 puntos de venta en tres ciudades en apenas doce meses. La marca, fundada en Barcelona en 2025, aprovecha la fecha para anunciar un plan de expansión por toda España y confirmar que estudia su entrada en otros mercados europeos.
Todo empezó con un viaje. Ana y Daniel, una pareja brasileña afincada en Barcelona y amantes de la gastronomía y del emprendimiento, descubrieron en Japón la cultura del cheesecake para llevar: artesano, accesible y cotidiano. Volvieron con una obsesión y sin plan B. Sin local todavía, empezaron a idear y a hornear las primeras pruebas en la cocina de su casa, hasta dar con el producto que abriría su primera tienda.
Que esa idea casera se convirtiera en casi veinte puntos en un año no fue casualidad. Desde el principio, Cake-me construyó lo que hoy sostiene su crecimiento: un obrador central que abastece a toda la red, logística propia que garantiza el mismo producto en cada punto, y un modelo de franquicia sin royalties. El sistema, no el azar, es lo que permitió escalar a esa velocidad sin perder el carácter artesano.
«Volvimos de Japón con una obsesión y la nevera llena de pruebas. Empezamos en la cocina de casa, sin local y sin plan B, con la única certeza de que esto tenía que existir en Barcelona. Un año después seguimos sin creérnoslo.»
-Ana y Daniel, fundadores de Cake-me
El producto mantiene la propuesta que la hizo conocida: cheesecake artesano con la variedad clásica a 0,99 € y las especiales a 2,99 €. Ese precio funciona como puerta de entrada, pero el ticket medio se sitúa en 3,50 €: la señal de que los clientes no compran una porción, sino una experiencia —especiales, toppings y bebida—. Es ahí, en el mix y en la eficiencia del obrador propio, donde vive el negocio.
De cara a los próximos meses, Cake-me abre tres frentes de crecimiento: la apertura de nuevos puntos por toda España, la reactivación de su red de franquicia —con más de 1.000 personas que ya mostraron interés-y un nuevo canal wholesale para cafés y restaurantes. La entrada en otros mercados europeos figura como siguiente horizonte una vez consolidada la expansión nacional.
«Llegar a casi veinte tiendas en el primer año no fue suerte: fue construir el obrador y la logística antes que la marca. Ese sistema es lo que ahora nos deja mirar a toda España y, después, a Europa.»
-[Daniel Pinheiro - fundador]
El crecimiento de Cake-me se produce en plena eclosión del cheesecake en España, una categoría que ha pasado de moda viral a modelo de negocio con marcas especializadas. En ese contexto, la compañía se posiciona no por ser la más barata, sino por ser el sistema que hace posible el gourmet accesible a escala.
Sobre Cake-me
Cake-me es una marca de cheesecake gourmet urbano nacida en Barcelona en 2025, especializada en tarta de queso artesana en formato para llevar. Con obrador central, logística propia y un modelo de franquicia sin royalties, opera casi 20 puntos de venta en tres ciudades y desarrolla sus líneas de franquicia y wholesale. Más información en thecake-me.com y franquiciacakeme.es.