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martes, 4 de agosto de 2026

Las impactantes imágenes que muestran el desastre causado por los incendios en España

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Las impactantes imágenes que muestran el desastre causado por los incendios en España
/ DS

El fotógrafo Pedro Armestre documenta para la organización ecologista Greenpeace, con una avioneta, los incendios forestales de Almorox (Toledo), Madrid Oeste, Burgohondo, en Ávila, Brieva (Segovia) y La Mierla, en Guadalajara. Casi el 60% del territorio que ha ardido en 2026.

Madrid, 4 de agosto 2026.

El presente verano de 2026 ha dejado ya varios hitos para la historia de los incendios forestales en España, tanto por su magnitud y virulencia como por el número de personas afectadas y fallecidas. Por eso, Greenpeace, de la mano del reconocido fotógrafo social y medioambiental Pedro Armestre, ha querido analizar desde el aire la magnitud de la destrucción y la desolación, llegando incluso a zonas no fotografiadas hasta ahora en los graves incendios ocurridos en Toledo, Madrid, Ávila, Segovia y Guadalajara.

El fuego se ha cebado especialmente con las urbanizaciones del Suroeste de Madrid, poniendo en evidencia el incumplimiento de la Directriz Básica de Protección Civil que obliga a los municipios a redactar Planes de Emergencia contra incendios forestales y a las urbanizaciones y núcleos residenciales en la interfaz urbano forestal a elaborar Planes de Autoprotección. Las urbanizaciones más afectadas por el fuego han sido El Encinar del Alberche (en Villa del Prado), El Club (en Navas del Rey), y un conjunto de complejos residenciales en San Martín de Valdeiglesias que incluyen Costa de Madrid, San Ramón, Javacruz, Javariega y Veracruz.

Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) sobre mediciones provisionales de perímetros sobre el área afectada en estos cinco grandes incendios arrojan una estimación de 107.041 hectáreas, el 59,46% de la superficie quemada hasta la fecha (180.000 ha), destacando Burgohondo (Ávila, 44.447 ha) y La Mierla (Guadalajara, 32.100 ha) como los megaincendios más grandes en lo que va de año. En definitiva, este trabajo fotográfico documenta con imágenes que durante las dos olas de calor de la segunda quincena de julio los incendios forestales alcanzaron proporciones y daños antes nunca vistos.

Grandes incendios forestales de 2026

Los incendios de la segunda quincena de julio comenzaron en las localidades de Brieva (Segovia), Almorox (Toledo), San Martín de Valdeiglesias (Madrid), Burgohondo (Ávila) y La Mierla (Guadalajara). Incendios que han traído al centro de la península realidades ya vividas en otras comunidades autónomas durante 2025.

Estos incendios han afectado al medio natural, de manera especial a espacios naturales protegidos como el Pinar de Almorox (Toledo), el Valle de Iruelas y el Castañar del Tiemblo (Ávila), el entorno del embalse de San Juan (Madrid), Valle del río Pirón (Segovia) y la Sierra Norte de Guadalajara, todos ellos incluidos en la Red Natura 2000 de la UE. Tesoros del patrimonio natural que contienen ecosistemas representativos del centro de la península y albergan poblaciones de flora y fauna protegida, con especies tan emblemáticas del mundo mediterráneo como el buitre negro (Aegypius monachus) cuya población en el Valle de Iruelas es la más numerosa de Castilla y León y una de las más importantes de España y de Europa. O la población de águila imperial ibérica (Aquila adalberti), presente en el Suroeste de la Comunidad de Madrid con varias áreas de nidificación y campeo.

Los daños han sido dramáticos también en espacios humanizados: urbanizaciones, campings, instalaciones turísticas, negocios de restauración, naves industriales, explotaciones ganaderas, agrícolas o apícolas que tuvieron que ser desalojados o su población confinada. El daño al tejido socioeconómico de estas zonas afectadas por el fuego ha sido de tal magnitud que queda comprometido el futuro económico de muchas familias y numerosos puestos de trabajo. El fuego no solo calcina ecosistemas forestales, arruina el futuro del medio rural.

La solución a los grandes incendios forestales y a veranos como el que estamos viviendo no vendrá a través de la utilización de estas crisis como arma política y de desgaste del adversario, sino a través de un gran acuerdo político y social que incorpore las propuestas ya consensuadas por las organizaciones de la sociedad civil y de aprobar reformas, presupuestos y medidas concretas para empezar a invertir la tendencia actual que nos lleva al incremento de los grandes incendios de efecto devastador”, ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de la campaña de Bosques de Greenpeace España.

Greenpeace urge a realizar un cambio de paradigma en la lucha contra los incendios forestales centrado en la prevención y la gestión del territorio. De igual forma, los planes de prevención locales deben implementarse y dotarse de recursos reales, aumentando la concienciación social y mejorando las alertas a la población. Se hace también muy necesario adelantar las restricciones de seguridad ante olas de calor extremo y aumentar la concienciación social sobre el riesgo y la autoprotección, recordando que el 95% de los fuegos en el país son causados por negligencias o intencionalidad humana. Greenpeace hace una llamada para transformar la solidaridad y la colaboración que surge en los momentos más dolorosos en un compromiso político y social tangible, permanente e integral. La organización exige una política pública estable, ajena a los ciclos electorales, con colaboración entre todas las administraciones y una participación activa de la sociedad civil y la comunidad científica.

El color negro y gris que domina en las imágenes delata una amenaza inminente. Las próximas lluvias encontrarán un suelo sin vegetación y arrastrarán la ingente cantidad de tierra y cenizas a través de las vaguadas y arroyos. Durante estos episodios el agua de los ríos puede convertirse en una corriente de lodo y cenizas (el “chapapote de monte”) que llegará hasta los embalses y zonas de captación de agua para el abastecimiento humano. Además de inutilizar temporalmente los sistemas de depuración, la calidad y composición química del agua impedirá su utilización en otros usos y afectará a los ecosistemas acuáticos con grave afección a especies de interés piscícola y fauna y flora amenazada. Por tanto, urge empezar a liberar presupuestos para establecer diques de retención en las laderas quemadas y retener el máximo de estos arrastres, priorizando las zonas vitales para el abastecimiento de agua de la población.

Los incendios han dejado 15 personas fallecidas, más de 100.000 han sido desalojadas o confinadas en sus casas en Ávila y Madrid, como consecuencia del incendio de Burgohondo que ya es el mayor desde que se tienen registros y que ha hecho declarar, por primera vez, el nivel 3 y la emergencia nacional por incendios.

El cambio climático aumenta el riesgo de que se produzcan grandes incendios forestales como los que hemos vivido. Tras la cuarta ola de calor en lo que va de verano, la humedad del suelo se ha reducido hasta grados extremos y la materia viva está en estado de estrés hídrico, aumentando el riesgo de incendio. En caso de rayo, accidente, negligencia o incendio intencionado, esta vegetación se comporta como un combustible perfecto para la propagación del fuego y en condiciones de viento facilita que se propague a gran velocidad. Si, además, se producen durante fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor se crean escenarios favorables para los incendios de alta intensidad que se hacen ingobernables, superando la capacidad de respuesta de los equipos de extinción.

El pasado mes de julio de 2026, 13 días estuvieron bajo situación de ola de calor, casi la mitad. Bajo estos escenarios, los expertos de emergencias se ven obligados a calificar el incendio como “fuera de la capacidad de extinción”, y esperar a que las condiciones meteorológicas cambien.

El autor del reportaje, Pedro Armestre, que documenta desde hace treinta años la evolución y cambios que se generan en el medio ambiente, afirma que desde distintos ámbitos se pretende neutralizar y desprestigiar la palabra de la ciencia, confundir a lo sociedad, manipular e inundar con bulos las redes sociales y los medios de comunicación. "No podemos mirar hacia otro lado. La calidad del ecosistema en el que vivimos debe estar muy por encima de tendencias políticas, economicas e intenciones electorales. Aceptar esas artes, defenderlas y ser participes de su difusión es también jugar con la vida de todos. Nos convierte en cómplices e incluso en incendiarios sin mechero de la destrucción de nuestro patrimonio natural".

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