En un momento en el que la moda apuesta cada vez más por la individualidad, Hermine reivindica el valor de lo hecho a mano, la exclusividad y la belleza de encontrar aquello que realmente encaja con cada mujer. Desde su atelier en Elche, Davinia ha convertido su pasión por la moda y la porcelana en una firma de accesorios artesanales donde cada pieza nace con una intención: acompañar a quien la lleva y hacerla sentir auténticamente ella misma.
Más que una marca de complementos, Hermine propone una forma diferente de relacionarse con la moda, basada en la personalización, el color, las formas y el conocimiento de la propia identidad. Una filosofía en la que el lujo no se mide por el exceso, sino por aquello que hace que una pieza sea verdaderamente especial.
Cómo nació Hermine y qué te llevó a crear una marca de accesorios artesanales en Elche?
Hermine nace de mi amor por la moda, pero por una moda entendida desde la libertad. Siempre he creído que la moda debe adaptarse a la persona, y no la persona a la moda. Las tendencias pueden inspirarnos, pero nunca deberían hacernos perder nuestra esencia.
Todo comenzó casi por casualidad, mientras realizaba un máster. Mi camino profesional me llevó a descubrir la porcelana a través de los tocados, y fue entonces cuando me enamoré de un material capaz de transformarse entre las manos hasta convertirse en una pieza única. Desde ese momento entendí que no quería crear simples accesorios, sino joyas con historia, hechas con tiempo, cariño y dedicación, pensadas para acompañar momentos importantes en la vida de quien las lleva.
¿Qué diferencia a Hermine de otras marcas de complementos?
Cuando entras en Hermine no vienes solo a comprar una joya. Entras en un atelier donde cada pieza se crea a pequeña escala, muchas de ellas semiexclusivas y personalizables, pero, sobre todo, donde cada mujer encuentra un acompañamiento personalizado.
Nuestro objetivo es ayudarte a descubrir qué piezas armonizan contigo, cuáles realzan tus rasgos y cuáles expresan mejor tu personalidad. Ya sea para una ocasión especial o para el día a día, asesoramos tanto de forma presencial como online para que cada elección tenga sentido y refleje quién eres.
Hablas mucho de colorimetría y visagismo. ¿Por qué son importantes a la hora de elegir unos pendientes o un collar?
Porque todas las mujeres tenemos una armonía propia. No existe un rostro perfecto ni un color ideal para todo el mundo. Lo importante es descubrir qué formas y qué tonos resaltan lo mejor de cada persona.
La colorimetría y el visagismo no buscan cambiarte, sino ayudarte a conocerte mejor. Cuando entiendes qué te favorece, elegir un accesorio deja de ser una cuestión de moda y se convierte en una forma de expresar quién eres con naturalidad.
Tus piezas están inspiradas en formas orgánicas y porcelana. ¿Qué buscas transmitir con ese lenguaje estético?
Busco transmitir feminidad, delicadeza y romanticismo, pero también la belleza de lo imperfecto y de lo artesanal. Me inspiran las formas de la naturaleza y el arte contemporáneo para crear piezas atemporales, capaces de acompañar a una mujer durante muchos años y seguir emocionándola cada vez que las vuelva a llevar.
¿Cómo es el proceso de creación de una pieza de Hermine?
Cada pieza pasa por un proceso completamente artesanal. La porcelana recibe distintos tratamientos, capas de color y un modelado muy cuidadoso hasta conseguir el resultado que busco. Después llegan los acabados con materiales de alta calidad, como chapados en oro de 18 quilates, cristales checos o Swarovski.
Pero, para mí, el proceso no termina cuando la pieza está acabada. También cuido con el mismo cariño el packaging y la experiencia de entrega, porque quiero que abrir una caja de Hermine sea tan especial como descubrir la joya que hay en su interior.
Muchas clientas acuden para bodas, eventos y ocasiones especiales. ¿Qué es lo que más valoran?
Creo que lo que más valoran es sentirse escuchadas. Cuando una mujer te cuenta cómo quiere sentirse ese día, qué quiere transmitir o incluso cuáles son sus inseguridades, se crea una relación de confianza muy especial.
A partir de ahí todo fluye. Ya no se trata solo de elegir un pendiente o un collar, sino de encontrar la pieza con la que realmente se siente ella misma.
Emprender en el sector artesanal no es fácil. ¿Cuál ha sido el mayor reto?
Sin duda, conseguir visibilidad. La artesanía necesita tiempo y dedicación, pero también necesita llegar a las personas adecuadas. En una ciudad donde este tipo de proyectos no son tan habituales, hacerse un hueco requiere mucha constancia.
Aun así, creo que precisamente ese reto hace que valore todavía más cada clienta que descubre Hermine y decide confiar en mi trabajo.
¿Qué significa para ti el lujo hoy?
Para mí, el lujo no tiene que ver con el exceso, sino con la autenticidad. Es llevar una pieza que habla de ti, que refleja tu personalidad y que sabes que no vas a encontrar fácilmente en otra persona.
Es sentir que esa joya ha sido elegida, adaptada o incluso creada pensando en ti. Un lujo tranquilo, personal y con significado.
¿Qué consejo darías a una mujer que siente que no sabe qué le favorece?
Le diría que se mire más al espejo, que experimente y que se permita probar cosas diferentes. El autoconocimiento también se construye así.
Y, si tiene la oportunidad, le recomendaría hacerse un estudio de colorimetría y visagismo. Es una herramienta maravillosa para entenderse mejor. Pero, sobre todo, le diría que no elija únicamente lo que está de moda, sino aquello que realmente la hace sentirse ella misma.
¿Qué sueño tienes para Hermine en los próximos años?
Mi sueño es que Hermine llegue a ser un referente en accesorios artesanales y asesoría de imagen personalizada. Quiero que, cuando una mujer piense en encontrar una pieza especial o necesite que alguien la asesore con honestidad, piense en Hermine.
Me gustaría que la marca siguiera creciendo sin perder nunca su esencia: la cercanía, el trabajo artesanal y la ilusión de crear piezas que acompañen historias y hagan que cada mujer se sienta auténticamente ella misma. Hermine reivindica así el valor de lo hecho a mano, la exclusividad y la belleza de encontrar aquello que realmente encaja con cada mujer.
Desde su atelier en Elche, Davinia ha convertido su pasión por la moda y la porcelana en una firma de accesorios artesanales donde cada pieza nace con una intención: acompañar a quien la lleva y hacerla sentir auténticamente ella misma.