La Archidiócesis de Sevilla ha comenzado a trabajar en la participación de los jóvenes sevillanos en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que acogerá Seúl del 3 al 8 de agosto de 2027. El delegado diocesano de Pastoral con Jóvenes, Manuel Jiménez, acaba de regresar de la capital coreana, donde ha participado en unas sesiones de trabajo preparatorias en representación de la Archidiócesis hispalense.
Jiménez ha acudido a Seúl a través del Consejo Nacional de Juventud y de la Subcomisión de la Conferencia Episcopal Española (CEE), instancias que llevan ya un año preparando la participación de los jóvenes españoles en la cita coreana, "tratando de elaborar una propuesta para las diócesis españolas".
Una peregrinación condicionada por la distancia
La participación sevillana en la JMJ de Seúl presenta una complejidad inicial derivada de la distancia y los costes de transporte. El propio delegado ha querido marcar distancias con la lógica del viaje organizado: la Delegación Diocesana de Pastoral con Jóvenes "no es una agencia de viajes", ha subrayado.
Partiendo de esa base, ha explicado que se trabaja en ofrecer a los jóvenes "una propuesta de Iglesia, de Iglesia que peregrina, que es enviada y es acogida por otra Iglesia". En declaraciones al programa 'Iglesia Noticia' de COPE Sevilla, Jiménez ha aclarado que "no es una propuesta de participación para el joven que puede permitírselo", al tiempo que ha insistido en el papel decisivo de "la Iglesia que envía".
El delegado admite que "no podremos enviar a miles, como hemos hecho en otras ocasiones", y traslada la pregunta a las comunidades parroquiales: "si la comunidad parroquial puede enviar a un joven". En ese punto sitúa la responsabilidad de la Iglesia que envía, que "tiene que retornar con un testimonio de vida que va a enriquecer a otros muchos jóvenes".
El lema: 'Tened valor, yo he vencido al mundo'
La próxima JMJ ya tiene lema, inspirado en el Evangelio de Juan 16,33: 'Tened valor, yo he vencido al mundo'. Según el delegado de Pastoral con Jóvenes, la cita "nos sitúa en el contexto de las dificultades que los discípulos encontrarán cuando Él se marche".
Jiménez explica que "esto se ha querido aplicar a las circunstancias de la etapa de la juventud, y especialmente en el contexto en el que viven los jóvenes". Y añade que la Iglesia tiene algo importante que ofrecerles: "La Iglesia abre a un horizonte que va mucho más allá de la eficacia, del rendimiento, de currículums...", y "tiene un rostro, el de Jesucristo, que va delante de nosotros y nos pone la meta que merece la pena alcanzar".