La autora convierte la aventura de un guacamayo en una historia familiar sobre empatía, respeto y bienestar animal.
CÍRCULO ROJO - Hay historias infantiles que buscan entretener y otras que aprovechan la ficción para enseñar a mirar de otra manera. El lorito Lolo, de María del Carmen Herrera Jiménez y publicado por Editorial Círculo Rojo, pertenece a las segundas. La obra sigue los pasos de un guacamayo azul y amarillo que llega a una familia que, pese a recibirlo con cariño, desconoce buena parte de sus verdaderas necesidades.
Lolo entra en casa como un regalo y pronto descubre una realidad alejada de la que necesita: una jaula demasiado pequeña, escaso espacio para moverse y unos cuidados que parten más del desconocimiento que de la falta de afecto. La historia plantea así una cuestión que atraviesa todo el libro: querer a un animal no siempre significa saber cuidarlo.
La propia autora lo resume con claridad: «Mi mayor deseo es que, cuando alguien cierre el libro, no solo recuerde la historia de Lolo, sino que también se lleve una forma diferente de mirar a los animales». Esa intención también queda expresada desde las primeras páginas de la obra, donde se advierte de que ningún animal debe entenderse como «un juguete» o un regalo impulsivo y se insiste en la necesidad de conocer las responsabilidades que implica su cuidado.
Recomendada a partir de los ocho años y concebida para compartir en familia, la historia combina aventura, humor y aprendizaje mientras sus personajes comienzan a comprender a Lolo y modifican su manera de relacionarse con él. «Los animales no son juguetes ni un capricho, sino seres vivos que sienten, necesitan cuidados y merecen una vida digna», sostiene Herrera Jiménez.
El relato avanza precisamente hacia esa transformación. Con paciencia y ayuda especializada, la familia aprende a respetar los tiempos del guacamayo, comprender sus necesidades y construir una relación basada en la confianza. La jaula deja entonces de ocupar el centro de su existencia para convertirse simplemente en un lugar de descanso.
Herrera Jiménez escribió la obra en aproximadamente un mes y medio, aunque asegura que llevaba mucho más tiempo reuniendo experiencias, emociones y aprendizajes. Su inspiración procede de su amor por los animales y especialmente por los loros. El libro está, además, dedicado a un guacamayo llamado Lolo que vive en el Parque Ornitológico Loro Sexi de Almuñécar: «Este libro no cuenta su historia real, pero sí nace de él», explica la dedicatoria.
Más que convertir al guacamayo en un simple protagonista infantil, El lorito Lolo propone observar el mundo desde su lugar. Porque, como defiende su autora, detrás de las plumas hay también un ser capaz de sentir, confiar y establecer vínculos; y aprender a comprenderlo puede transformar tanto al animal como a quienes lo rodean.
SINOPSIS
Lolo es un joven, vital y elegante guacamayo ararauna que llega a un nuevo hogar el día de Reyes como el regalo más esperado. Sin embargo, la ilusión inicial de la familia pronto se transforma en un reto: por puro desconocimiento, sus nuevos cuidadores lo alojan en una jaula demasiado pequeña, ruidosa y con una dieta inadecuada que pone en riesgo su salud. Aburrido de mirar el mundo tras los barrotes y guiado por su extraordinaria inteligencia y curiosidad, Lolo decide tomar las riendas de su destino y emprende una inesperada huida.
A través de sus propios e ingeniosos pensamientos, acompañaremos a este simpático protagonista en una divertida aventura en libertad por el parque, donde no solo se convertirá en la atracción de todos o imitará las sirenas de la policía, sino que también terminará desatando un despliegue de lo más tierno y cómico. Pero el verdadero viaje de Lolo es el que transformará a su familia humana: tras ser rescatado y asesorado por un veterinario experto, sus cuidadores iniciarán una evolución responsable para comprender que un animal no es un adorno ni un juguete, sino un ser sensible con necesidades emocionales reales.
Con la ayuda de Sonia, una terapeuta experta en bienestar animal, y en un entorno tan idílico como una casa de campo junto a la playa, Lolo aprenderá a confiar en los humanos, descubrirá el valor de los juegos de estimulación y forjará un vínculo inquebrantable con los niños, ayudando incluso a Fran, un niño tímido, a abrirse al mundo. Por si fuera poco, su instinto guardián y sus particulares dotes de imitación lo llevarán a convertirse en el auténtico e inesperado héroe del hogar al espantar a unos intrusos al grito de «¿Quién anda ahí?».
La cumbre de su felicidad llegará al conocer a Angy, una carismática cacatúa blanca, junto a la que descubrirá que el mundo es un lugar inmenso y hermoso, culminando en la construcción de una gran voladera y en la maravillosa experiencia del vuelo libre y seguro.
Una entrañable novela de aventuras, de tono optimista, familiar y profundamente pedagógico que, alternando espacios cotidianos con la inmensidad de la naturaleza, enseña a los más jóvenes que el mayor acto de amor hacia un animal es aprender a respetarlo, escucharlo y cuidarlo como se merece.