Durante años, la madera natural ha sido una de las elecciones habituales cuando un proyecto de interiorismo buscaba transmitir calidad y calidez. Sin embargo, la evolución tecnológica del parquet SPC está empezando a cambiar esta percepción, especialmente en hoteles, viviendas de alto nivel y proyectos sometidos a un uso intensivo.
Para Stubborn, la clave está en conseguir la estética de la madera reduciendo algunos de los condicionantes que tradicionalmente acompañan a un pavimento natural.
«Nosotros no intentamos convencer a nadie de que la madera sea un mal producto. Es extraordinaria. Lo que nos preguntamos es si siempre es la solución más lógica para un hotel o un proyecto con cientos de habitaciones y miles de metros cuadrados», explica Daniel Costa Corella, CEO de Stubborn.
La estabilidad dimensional, la resistencia al uso cotidiano y la facilidad de mantenimiento son factores especialmente relevantes cuando el pavimento debe instalarse a gran escala.
Pero para Stubborn estas ventajas técnicas solo tienen sentido si el resultado mantiene una percepción claramente premium. Por este motivo, la compañía trabaja exclusivamente con SPC de 8 mm y gran formato, incorporando acabados sincronizados en los que el relieve superficial reproduce las vetas, poros y nudos visibles en el dibujo de la madera.
La construcción se completa con una base IPTX y una lámina inferior de aluminio destinada a aportar protección adicional frente a la humedad.
Daniel Costa Corella considera que precisamente la combinación entre tecnología y diseño está modificando la posición del SPC dentro de los proyectos de interiorismo: «Hace años se escogía un suelo tecnológico fundamentalmente por una cuestión práctica. Hoy puede elegirse también porque estéticamente funciona».
Una evolución especialmente interesante para el sector hotelero y contract, donde apariencia, resistencia, mantenimiento y coste por metro cuadrado deben convivir dentro de una misma decisión.