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miércoles, 22 de julio de 2026

Proyectos agrícolas pierden valor por errores de planificación, según Curro López experto en Due Diligence

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Proyectos agrícolas pierden valor por errores de planificación, según Curro López experto en Due Diligence
/ DS

La inversión en activos agrícolas vive uno de sus momentos de mayor crecimiento. Fondos de inversión, empresas patrimonialistas y grupos internacionales están protagonizando la adquisición de grandes superficies, una práctica conocida como agribusiness. Solo en España, en 2025 el volumen de inversión en activos agrícolas creció un 50 %, hasta los 1.200 millones de euros, según datos de CBRE.

En este contexto, la Due Diligence agronómica —la auditoría técnica que analiza la situación real de una explotación antes de formalizar su compra— se ha convertido en una herramienta estratégica para conocer con precisión el potencial productivo y la rentabilidad futura de las fincas antes de formalizar una adquisición.

"Los informes contables indican cuánto vale una empresa, la Due Diligence agronómica permite conocer cuánto puede llegar a producir realmente una explotación. Son dos análisis complementarios y cada vez más necesarios en las grandes inversiones agrícolas", apunta Curro López, consultor especializado en el cultivo de olivo, almendro y pistacho con más de 30 años de experiencia.

La mayoría de los encargos de Due Diligence que recibe este ingeniero agrónomo proceden de fondos de inversión extranjeros y grupos internacionales, especialmente de Canadá, Estados Unidos y países europeos y árabes, que buscan adquirir explotaciones de miles de hectáreas en la Península Ibérica.

Detección de riesgos y rentabilidad

Como explica López, la verdadera rentabilidad de una explotación depende de numerosos factores técnicos: "con frecuencia encuentro proyectos en los que se ha realizado una importante inversión en tierra, plantación o infraestructuras, pero no se diseñaron correctamente aspectos clave como la elección varietal, el marco de plantación o el sistema de riego. Esta falta de planificación agronómica compromete la viabilidad económica del proyecto durante años y termina afectando al valor de la finca cuando llega el momento de venderla".

Para detectar posibles riesgos, durante las auditorías agronómicas se analizan, entre otros, aspectos como la calidad del suelo, el clima, la disponibilidad del agua de riego, la elección varietal, el diseño de las plantaciones, la sanidad vegetal, las infraestructuras existentes y la capacidad productiva esperada a medio y largo plazo.

Pero el proceso no finaliza en el análisis previo. Una vez completada la Due Diligence, son muchos inversores los que optan por mantener un asesoramiento agronómico externo para optimizar la gestión de la explotación, corregir las deficiencias detectadas y mejorar progresivamente los indicadores de productividad y rentabilidad.

En suma, López concluye que “la Due Diligence agronómica ofrece al inversor una fotografía técnica rigurosa de la superficie y de su potencial real para desarrollar proyectos rentables a largo plazo. Porque una buena decisión empieza siempre por un buen diagnóstico".

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