Aunque el verano en Sevilla trae temperaturas que superan los 40 grados, la ciudad no pierde su atractivo. Miles de visitantes adaptan sus recorridos a las horas más frescas o eligen lugares que proporcionen alivio térmico. Estas son algunas de las mejores opciones para disfrutar del patrimonio sevillano sin sufrir el calor.
Catedral de Sevilla
Por sus dimensiones, sus altos techos y los materiales constructivos, la Catedral se convierte en el mayor refugio frente al calor. Conocer el templo cuando suben las temperaturas es una opción irresistible. No ocurre lo mismo con la subida a la Giralda, que implica caminar por una rampa hasta la parte alta del alminar.
Recorrido por sus iglesias
Iglesias como San Luis de los Franceses, la del Salvador o la del Hospital de los Venerables son auténticas joyas barrocas que ofrecen un remanso de paz y un buen refugio térmico. En su interior se pueden admirar arquitectura, motivos decorativos y colecciones de arte.
Jardines del Real Alcázar o Parque de María Luisa
Tanto el interior de los Alcázares como sus jardines, repletos de vegetación, son ideales para conocer este emblemático monumento sin pasar demasiado calor. El Parque de María Luisa cuenta con espacios sombreados, estanques y una vegetación exuberante que invita al descanso.
Las plazas de Santa Cruz
Las pequeñas plazas del barrio de Santa Cruz, diseñadas desde la Edad Media para resguardarse del sol, crean un microclima perfecto. La frondosidad de árboles y plantas, junto con la presencia de fuentes, las convierten en un lugar ideal para disfrutar de la ciudad.
Paseo del Río Guadalquivir
Al ser una zona más abierta, el efecto del agua provoca temperaturas más agradables que en el centro, sobre todo si corre algo de aire. Al caer la noche, tomar algo a orillas del río o simplemente pasear se convierte en un plan atractivo.