Colchones, ropa de cama, armarios de madera, aparatos electrónicos o los objetos almacenados en trasteros y garajes pueden deteriorarse durante una ausencia prolongada. Reducir la humedad ambiental antes de cerrar la vivienda y utilizar soluciones antihumedad de larga duración ayuda a prevenir condensación, malos olores, moho y otros daños.
Cuando termina el verano, muchas segundas residencias quedan cerradas durante semanas o incluso varios meses. En ese periodo, aunque no haya nadie en casa, la vivienda sigue estando expuesta a los cambios de temperatura y a la humedad ambiental.
En una casa cerrada, el aire húmedo puede entrar en contacto con superficies más frías —paredes, cristales, armarios o determinados elementos de la vivienda— y favorecer la aparición de condensación. Si esta situación se mantiene en el tiempo, puede traducirse en olor a cerrado, aparición de moho y deterioro de materiales y objetos.
El riesgo no se limita a las paredes. La humedad también puede afectar a aquello que dejamos almacenado dentro de la vivienda.
La humedad puede dañar mucho más que las paredes
Antes de cerrar una segunda residencia conviene revisar especialmente los objetos y materiales que pueden permanecer meses expuestos a un ambiente húmedo.
En los dormitorios, por ejemplo, colchones y almohadas pueden retener humedad y adquirir malos olores. También es importante no dejar dentro de armarios ropa de cama, mantas, edredones o toallas que no estén completamente secos, ya que los tejidos pueden acabar desarrollando moho.
La madera tampoco es ajena al problema. Armarios, puertas, cajones y otros elementos pueden absorber humedad y llegar a hincharse, dificultando incluso su apertura o cierre.
En el baño, además de asegurarse de que no quedan superficies mojadas, resulta recomendable tapar los desagües antes de una ausencia prolongada. Evitar la evaporación desde los sifones ayuda a reducir la aparición de malos olores en una estancia que permanecerá cerrada durante meses.
La cocina requiere una revisión similar: fregadero y desagües, muebles, textiles y cualquier zona donde pueda quedar agua o humedad residual.
Y en trasteros y garajes, donde suelen almacenarse objetos durante largos periodos, los efectos pueden pasar inadvertidos hasta la vuelta.
Herramientas, bicicletas, objetos metálicos y otros materiales pueden oxidarse, mientras que determinados plásticos, superficies y textiles pueden deteriorarse o amarillear con el tiempo.
También conviene prestar atención a los aparatos eléctricos y electrónicos. Televisores, ordenadores, equipos de sonido, pequeños electrodomésticos y otros dispositivos almacenados durante meses pueden verse afectados por ambientes con un exceso de humedad.
Qué hacer antes de echar la llave
Una buena preparación no requiere grandes actuaciones. El objetivo es dejar la vivienda seca y reducir al máximo la cantidad de humedad que quedará en el ambiente.
Antes de marcharse es recomendable:
Ventilar bien todas las habitaciones, especialmente las que tengan poca circulación de aire.
Comprobar que baños, cocina y otras zonas húmedas quedan completamente secos.
No guardar ropa, toallas, mantas, edredones o ropa de cama si no están totalmente secos.
Comprobar trasteros, garajes y otros espacios poco ventilados.
Cerrar o tapar los desagües de baños y cocina para reducir la aparición de malos olores durante la ausencia.
Colocar soluciones antihumedad de larga duración, especialmente en las zonas más expuestas.
Cómo controlar la humedad durante una ausencia prolongada
Cuando la vivienda va a permanecer cerrada durante varios meses, no basta con ventilar antes de salir: después no habrá nadie para volver a hacerlo ni para detectar a tiempo un problema.
Por este motivo, resulta especialmente útil colocar antihumedad de larga duración y con una cubeta de gran capacidad, que permita recoger el agua absorbida y reduzca el riesgo de derrames accidentales cuando el producto permanece sin supervisión.
El sistema Humydry Magnum está diseñado para absorber de forma continua el exceso de humedad ambiental y puede utilizarse sin electricidad en dormitorios, salones, armarios, trasteros, garajes y otras estancias.
Su funcionamiento contribuye a reducir la humedad relativa del ambiente, ayudando a limitar las condiciones que favorecen la condensación en superficies frías y la aparición de moho y malos olores.
Para una vivienda que vaya a permanecer cerrada durante más de tres meses, elegir un formato de mayor capacidad resulta especialmente interesante: permite disponer de una solución activa durante más tiempo y minimizar la necesidad de supervisión.
Cinco zonas donde merece la pena colocar un antihumedad
Dormitorios y armarios: Para proteger colchones, almohadas, ropa de cama, mantas y prendas almacenadas.
Baños: Una de las zonas donde más atención merece la humedad residual, especialmente después de meses de cierre.
Cocina: Para controlar la humedad ambiental y proteger muebles, textiles y otros elementos almacenados.
Trasteros y garajes: Espacios con poca ventilación donde pueden aparecer oxidación, olores y deterioro de objetos almacenados.
Estancias poco ventiladas: Habitaciones interiores, armarios, vestidores o cualquier espacio donde el aire permanezca prácticamente estancado.
Unos minutos antes de marcharse pueden evitar meses de problemas
Cerrar una segunda residencia después del verano no debería consistir únicamente en recoger y echar la llave. Dejar los espacios secos, retirar los textiles húmedos, revisar desagües y materiales sensibles y colocar soluciones antihumedad adecuadas permite actuar antes de que el problema aparezca.
La clave está en no pensar únicamente en las paredes. Durante una ausencia prolongada, la humedad puede terminar afectando a todo aquello que permanece dentro de la vivienda, desde un colchón o un armario de madera hasta las herramientas guardadas en un garaje o los aparatos electrónicos almacenados en un trastero.
Una pequeña preparación antes de marcharse puede marcar la diferencia entre volver a una casa simplemente cerrada y volver a una vivienda con olor a humedad, moho o pertenencias deterioradas.
Sobre Humydry
Humydry lleva 40 años desarrollando soluciones para controlar el exceso de humedad en el hogar y está presente en más de 50 países. Sus sistemas antihumedad permiten reducir la humedad ambiental de forma sencilla y sin consumo eléctrico, ayudando a prevenir problemas asociados al exceso de humedad, como condensación, malos olores y aparición de moho.