El Sevilla FC volvió a demostrar ante el Espanyol que esta temporada respira un aire diferente. La afición nervionense, golpeada tras campañas convulsas, empieza a reencontrarse con un bloque competitivo gracias al trabajo estival de la dirección deportiva y a una pretemporada completa bajo las órdenes de Luis García Plaza.
Sin embargo, la amargura de rozar los tres puntos jugando con diez futbolistas durante casi toda la segunda mitad dejó también algunas dudas individuales sobre el césped. El lavado de cara de la plantilla es evidente y el margen de crecimiento ilusiona a la grada de Nervión.
Refuerzos que ya rinden
Tras dar salida a varios descartes, la llegada de refuerzos en el tramo final del mercado ya ofrece réditos inmediatos. Sin ir más lejos, dos de los nombres más destacados del último encuentro fueron Fofana y Lucas Stassin, quienes demostraron desde el primer minuto cuando salieron en la segunda parte el salto de calidad que pueden aportar al esquema del técnico sevillista.
La nota negativa en la sala de máquinas
La nota negativa del choque estuvo en la sala de máquinas, donde el futbolista georgiano no logró asentarse en ningún momento. El rendimiento del centrocampista condicionó el juego del equipo, y Luis García Plaza no dudó en mover el banquillo y retirarlo del campo en los primeros cambios para evitar males mayores.
Aunque es pronto para emitir un juicio definitivo sobre el exjugador del Sporting de Lisboa, las primeras sensaciones en el centro del campo exigen un paso al frente por su parte para afianzarse en el once titular.