Hostelería, turismo, deporte, ocio o espectáculos concentran buena parte de los profesionales afectados por estos descuidos o fallos.
La baja en Hacienda y en el RETA no elimina las obligaciones fiscales pendientes ni siempre es la opción más conveniente.
Declarando, el software de facturación y gestión fiscal para autónomos, advierte de que el cierre de la temporada de verano puede convertirse en un momento especialmente delicado para los profesionales que desarrollan actividades estacionales. Los expertos de la compañía recuerdan que dar por finalizada la actividad no supone el fin de las obligaciones con la Administración y señalan que una gestión incorrecta de este proceso puede derivar en sanciones, pérdida de deducciones fiscales, problemas de liquidez o trámites adicionales durante los meses posteriores.
Aunque estas situaciones afectan especialmente a actividades vinculadas al turismo, la hostelería, el ocio, el deporte o los espectáculos, como guías turísticos, fotógrafos, monitores deportivos o patrones de embarcaciones, también son habituales entre profesionales cualificados de otros sectores, entre los que se cuentan arquitectos, ingenieros o consultores tecnológicos cuya carga de trabajo se concentra durante los meses de verano.
"La mayoría de estos errores no se producen durante la campaña, sino precisamente cuando el autónomo cree que todo ha terminado", explica Marta Zaragozá, CEO de Declarando. "Existe la falsa creencia de que, una vez finalizada la temporada, también terminan todas las obligaciones con la Administración. Sin embargo, antes de cerrar la actividad conviene revisar cuidadosamente las responsabilidades fiscales, administrativas y económicas que permanecen vigentes para evitar problemas durante los meses de inactividad", señala.
Estos son los errores más habituales que, según Declarando, cometen los autónomos estacionales al finalizar la campaña de verano:
1. Dar por finalizada la actividad antes de que realmente haya concluido
Antes de tramitar la baja, conviene comprobar si todavía quedan servicios por finalizar, facturas por emitir, cobros pendientes o gastos relacionados con la actividad que deban gestionarse. También es habitual que algunos clientes abonen los servicios semanas después de haber sido prestados o que determinados proveedores emitan sus facturas cuando ha concluido la campaña. Por ello, resulta aconsejable dejar correctamente ordenada toda la gestión administrativa antes de poner fin a la actividad.
2. Pensar que la baja pone fin a todas las obligaciones fiscales
Uno de los errores más frecuentes consiste en creer que darse de baja en Hacienda o en el RETA implica dejar de presentar declaraciones tributarias. Sin embargo, aunque el autónomo haya cesado su actividad, seguirá obligado a presentar todas las autoliquidaciones correspondientes a los periodos en los que estuvo de alta, como las declaraciones de IVA, los pagos fraccionados del IRPF o los resúmenes anuales cuando procedan. La baja tampoco elimina otras posibles obligaciones administrativas derivadas de la actividad desarrollada durante la campaña.
3. Darse de baja sin valorar si realmente compensa
En determinados casos, mantener el alta durante algunas semanas más puede facilitar la gestión administrativa e incluso resultar más ventajoso desde el punto de vista fiscal. Esta situación puede producirse cuando el profesional prevé nuevos trabajos a corto plazo, todavía tiene que emitir facturas correspondientes a servicios ya realizados o continúa soportando determinados gastos relacionados con su actividad. Darse de baja antes de tiempo puede complicar estas gestiones e incluso obligar a tramitar una nueva alta poco después.
4. Descuidar la documentación una vez terminada la campaña
El cierre de la actividad no elimina la obligación de conservar toda la documentación relacionada con el negocio. Facturas emitidas y recibidas, justificantes de gastos y demás documentación contable deberán mantenerse durante los plazos legalmente establecidos, ya que pueden ser necesarios tanto para presentar declaraciones pendientes como para atender un eventual requerimiento de la Agencia Tributaria meses o incluso años después.
¿Cuándo puede compensar mantener el alta?
Durante el periodo de inactividad pueden seguir generándose costes necesarios para mantener el negocio, como seguros profesionales, programas informáticos, licencias de software, dominios web, almacenamiento de material, mantenimiento de equipos o embarcaciones, así como determinados gastos de formación relacionados con la actividad.
La deducción de estos gastos dependerá de que continúen vinculados a la actividad económica y de que se cumplan los requisitos establecidos por la normativa tributaria. Por eso, en determinadas circunstancias, mantener el alta puede permitir seguir deduciendo algunos de estos costes. Antes de solicitar la baja, conviene analizar cada situación de forma individual para evitar perder beneficios fiscales a los que el autónomo pudiera tener derecho.
"Planificar correctamente el cierre de la campaña puede ahorrar al autónomo sanciones, trámites innecesarios y costes que, en muchos casos, son perfectamente evitables", recuerda Marta Zaragozá.