China se ha convertido en la gran fábrica del mundo, pero encontrar un producto en una plataforma digital y desarrollar una cadena de suministro fiable son dos cosas muy diferentes. Esa diferencia está en el origen de Flowgate.
Su fundador, Daniel Costa Corella, acumula más de cuarenta viajes a Asia y años de experiencia trabajando con fabricantes y equipos locales. Una trayectoria que le ha permitido conocer tanto las enormes posibilidades de la industria china como las dificultades que aparecen cuando se intenta gestionar un proyecto a miles de kilómetros de distancia.
«Hay una frase que utilizo constantemente: en China nada es fácil, pero todo es posible», explica Costa Corella. «Prácticamente cualquier producto se puede fabricar, modificar o desarrollar. La dificultad está en encontrar quién puede hacerlo correctamente y conseguir que el resultado final responda exactamente a lo que necesitas».
Sobre esta experiencia se ha desarrollado el modelo de Flowgate.
La compañía trabaja para grandes proyectos que necesitan localizar fabricantes, desarrollar productos, negociar grandes volúmenes y gestionar posteriormente producción, control de calidad, consolidación y transporte.
Para Costa Corella, uno de los errores más habituales consiste en considerar China simplemente como un mercado de productos baratos.
«China puede fabricar barato, pero también fabrica productos extraordinarios. Hay fábricas con capacidades tecnológicas impresionantes. La cuestión no es comprar lo más barato; es saber dónde comprar, qué especificar y qué controlar».
La presencia de Flowgate tanto en España como en China permite precisamente trabajar sobre esos tres factores.
Hoteles, proyectos inmobiliarios, festivales, retail y operaciones especiales pueden requerir cientos de referencias y numerosos fabricantes diferentes. En esos casos, la complejidad de la operación crece exponencialmente.
Y ahí, según Daniel Costa Corella, aparece el verdadero valor del sourcing profesional: convertir la capacidad industrial china en una cadena de suministro controlada para el cliente europeo.
Porque importar no consiste únicamente en conseguir que un contenedor salga de China. Consiste en conseguir que dentro esté exactamente aquello que el proyecto esperaba recibir.