Cada vez son más las personas que optan por los remedios naturales para tratar sus trastornos de salud o mejorar su condición física y mental. Ahora bien, ¿son realmente efectivas las plantas medicinales? ¿Pueden equipararse sus efectos a los de los medicamentos elaborados por los laboratorios farmacéuticos?
Para obtener respuesta a estas y a otras cuestiones, hemos charlado con los responsables de naturakis, un portal web cuyo objetivo es, precisamente, ofrecer consejos cualificados acerca del uso correcto de las plantas medicinales y de los remedios naturales.
¿Qué se entiende por planta medicinal?
Las plantas medicinales son aquellas cuyas propiedades beneficiosas para la salud humana están sobradamente demostradas. Admiten diversas fórmulas de uso, como:
- Infusiones.
- Aceites esenciales, cremas y ungüentos.
- Cápsulas, comprimidos y otros concentrados de sus extractos naturales.
Beneficios de las plantas medicinales frente a los medicamentos de síntesis
Las plantas medicinales no pueden sustituir a todos los medicamentos de farmacia, pero son muchos los casos en que los que son una alternativa perfectamente válida:
Aptas para prevenir y tratar un amplio abanico de trastornos orgánicos y enfermedades
Existen múltiples remedios naturales con propiedades beneficiosas para el aparato digestivo, el sistema nervioso, el sistema circulatorio y el sistema inmunológico.
Por ejemplo, algunas plantas como la cúrcuma y el jengibre tienen efectos antiinflamatorios. La manzanilla es digestiva y la lavanda un relajante natural. Por su parte, el aloe vera y la caléndula son excelentes regeneradores dérmicos y cicatrizantes.
Otras, como la canela, el fenogreco y la estevia, tienen la capacidad de regular el nivel de azúcar en la sangre, lo que es beneficioso para las personas con diabetes o con riesgo de padecerla. Estas plantas ayudan a evitar los picos de glucosa característicos de esa enfermedad.
El abanico de plantas analgésicas es amplísimo: a modo de ejemplo, el sauce, el harpagofito y el árnica actúan sobre los receptores del dolor y tienen propiedades antiinflamatorias, pudiendo usarse para aliviar todo tipo de dolores musculares, articulares, menstruales y de cabeza.
Menos efectos secundarios que los medicamentos
En general, es un hecho comprobado que las plantas medicinales producen menos efectos indeseados que los fármacos. Sin embargo, esto no significa que las plantas sean totalmente inocuas, puesto que pueden tener contraindicaciones y provocar interacciones con los medicamentos y con otros remedios naturales.
Por eso, antes de utilizarlas, es conveniente consultar con un médico, un farmacéutico o un especialista en terapias naturales.
Seguridad de uso
Las plantas medicinales pueden combinarse entre ellas y dosificarse hasta lograr los efectos deseados, sin correr riesgos, siempre que se empleen con conocimiento de causa o siguiendo las indicaciones de un profesional cualificado.
Ahorro económico
Los productos elaborados a base de plantas medicinales suelen ser de menor precio que los fármacos convencionales. Además, muchas de ellas pueden cultivarse en jardines y domicilios casa o recolectarse gratuitamente en sus hábitats naturales.
Hábitos saludables: el complemento ideal al uso de plantas medicinales
En adición, la adopción de unas pautas alimenticias saludables y el abandono de los hábitos sedentarios son una opción de primera para prevenir las enfermedades y mejorar la condición de las que ya están presentes.
Aquellas personas que, a la hora de cambiar de hábitos y cuidar su alimentación, no saben muy bien por dónde empezar, pueden orientarse y obtener valiosas ideas en algunos sitios web especializados, entre los que destacamos los consejos saludables que se ofrecen en el portal www.saludybienestar365.com.