Solo el 37 % de las empresas españolas con menos de diez empleados tiene página web, según el INE. Seonergy defiende que, antes de invertir, cada negocio identifique qué problema concreto necesita resolver.
Yecla (Murcia), octubre de 2026. Casi dos de cada tres microempresas españolas siguen sin página web propia, pero la solución no pasa necesariamente por crearla. Así lo sostiene Seonergy, agencia especializada en diseño web en Yecla y en la comarca del Altiplano, que aboga por un enfoque menos centrado en «tener presencia» en internet y más en resolver los problemas reales de cada negocio.
Un bar que no necesitaba una web
La agencia lo comprobó hace pocas semanas con un bar tradicional de la localidad. Tras ver el boceto de su futura página web, el propietario reconoció que el diseño le gustaba, pero que no creía que fuera a traerle más clientela. Su establecimiento es de los de toda la vida, con un público fiel y en buena parte de edad avanzada, y sus publicaciones en redes sociales son deliberadamente sencillas porque responden a ese perfil de cliente.
El hostelero explicó que lo que realmente le quita tiempo son las reservas, que le llegan por WhatsApp, por teléfono y en persona, a menudo a última hora y en pleno servicio. También señaló el principal riesgo de aceptar reservas por internet: si la web no conoce las que han entrado por otras vías, las mesas pueden acabar duplicadas.
Para Enrique Aguilar, fundador de Seonergy, el caso resume algo que el sector del marketing digital no suele reconocer: la pregunta útil no es si un negocio tiene web, sino qué problema necesita resolver.
La brecha que muestran los datos
Las cifras oficiales apuntan a un problema de cantidad. Según la última Encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada en octubre de 2025, el 84,5 % de las empresas españolas con diez o más empleados dispone de página web. Entre las que tienen menos de diez, la proporción cae al 37 %.
Al otro lado del mostrador, la situación es la contraria. El 96,3 % de la población de 16 a 74 años usó internet en los últimos tres meses y el 92,5 % lo hace a diario, según la encuesta del INE sobre uso de TIC en los hogares de 2025. El 59,6 % compró algo por internet en ese periodo. En la Región de Murcia, donde trabaja la agencia, los porcentajes son muy similares: un 95,7 % de usuarios de internet y un 54,3 % de compradores online.
La lectura más inmediata es que las pequeñas empresas necesitan dar el salto digital. Sin embargo, la experiencia reciente indica que facilitar webs no basta por sí solo.
Lo que el Kit Digital resolvió y lo que no
El programa Kit Digital, financiado con fondos europeos Next Generation, ha llevado soluciones digitales a cientos de miles de pymes y autónomos. Según la evaluación publicada por Red.es en 2025 sobre las empresas de 10 a 49 empleados, «Sitio web y presencia en internet» fue la categoría más solicitada, elegida por el 46 % de las beneficiarias. El mismo informe recoge que el 43 % aumentó su número de clientes y que el 70 % considera que mejoró su imagen y su posicionamiento digital.
Aguilar reconoce el valor de un programa que ha acercado la tecnología a muchos negocios, pero subraya que el propio informe deja ver un límite: el 69 % de esas empresas ya tenía web antes del programa. A su juicio, disponer de una página dejó de ser la barrera hace tiempo. El reto actual es que esa página sea útil: que aparezca cuando alguien busca, que se entienda en el móvil y que convierta una visita en una llamada, una reserva o un pedido.
Para qué sirve una web y para qué no
Una web corporativa permite que un cliente que todavía no conoce un negocio entienda en pocos segundos a qué se dedica, dónde está y cómo contactar con él. En una empresa de servicios debe explicar cada especialidad con claridad; en una tienda, mostrar el catálogo; en un fabricante, transmitir confianza a un comprador que compara proveedores a cientos de kilómetros.
Lo que una web no hace por sí sola es atraer clientes. Según la agencia, una página atractiva que nadie encuentra equivale a un folleto guardado en un cajón. Y una página que sí aparece en Google pero no se lee bien en el móvil, tarda en cargar o esconde el teléfono al final de un menú pierde al visitante justo cuando estaba dispuesto a contactar. Google mide parte de esta experiencia con las llamadas Core Web Vitals, que evalúan la velocidad de carga, la rapidez de respuesta cuando el usuario interactúa y la estabilidad visual de la página.
Lo local se decide en Google, y no siempre en la web
Cuando alguien busca un bar, una peluquería o un fontanero cerca, lo primero que ve no suele ser una web, sino el mapa y las fichas de empresa de Google. El propio buscador explica que esos resultados locales dependen principalmente de tres factores: la relevancia, es decir, cuánto se ajusta el perfil a lo que se busca; la distancia; y la prominencia, que refleja lo conocida que es la empresa y en la que influyen las reseñas y la información disponible sobre ella en internet.
Por ese motivo, cuando Seonergy trabaja el posicionamiento SEO en Yecla para negocios de proximidad, lo primero que revisa no es la web, sino el Perfil de Empresa de Google: la categoría correcta, los horarios reales, fotos actuales, un teléfono que se atiende y respuestas a las reseñas. Es una herramienta gratuita que se configura en pocas horas y que, en opinión de la agencia, tiene más efecto inmediato que muchas webs.
La página gana peso cuando el cliente necesita más información antes de decidir: un servicio que requiere explicación, un presupuesto, un catálogo o un público que llega desde fuera de la localidad.
Diseño y SEO, desde el principio
Cuando una web sí tiene sentido, el error más frecuente que detecta la agencia es desarrollarla en dos fases: primero el diseño y, meses después, el posicionamiento. El SEO no consiste en repetir palabras clave, sino en que cada página responda a una búsqueda real de un cliente real. Si eso no se planifica desde el inicio, más adelante hay que rehacer menús, textos y direcciones, y parte del trabajo se pierde.
Planificarlo bien exige responder a preguntas poco vistosas: qué busca exactamente el cliente, con qué palabras, desde dónde y qué necesita saber para dar el siguiente paso. Un taller que trabaja en tres pueblos de la comarca necesita explicar dónde presta servicio, pero no tres páginas casi idénticas en las que solo cambia el nombre del municipio. Una bodega que exporta no tiene las mismas necesidades que otra que vende sobre todo en su tienda.
El último paso es medir. Herramientas gratuitas como Google Search Console y Google Analytics permiten saber por qué búsquedas aparece una empresa, cuántas personas entran en su web y qué hacen dentro. Con esos datos se detecta, por ejemplo, que una página recibe visitas pero ninguna solicitud, o que un servicio empieza a aparecer en Google pero no responde a lo que la gente pregunta. Para una pyme con poco tiempo y presupuesto ajustado, esa información marca la diferencia entre invertir a ciegas e invertir donde hace falta.
La digitalización útil empieza por el problema
En el caso del bar de Yecla, la necesidad real no era una web, y menos aún una que pudiera duplicar reservas. Lo que el propietario necesitaba era que los mensajes recibidos a las nueve de la noche no le obligaran a dejar la barra y que todas las reservas, por teléfono, por mensaje o en persona, quedaran registradas en un mismo sitio.
Existen herramientas, algunas apoyadas en inteligencia artificial, que contestan mensajes, recogen el día, la hora y el número de comensales y lo anotan en una agenda única. Según Aguilar, solo tienen sentido si se adaptan a la forma de trabajar de cada negocio, y no al revés.
El fundador de Seonergy considera que el sector del marketing digital debe a las pequeñas empresas más honestidad. Durante años se han vendido webs como respuesta a cualquier problema, y muchos empresarios han aprendido a desconfiar con motivo. Que un hostelero cuente que ya le han ofrecido una web en varias ocasiones indica, a su juicio, que nadie le preguntó antes qué necesitaba.
Cinco preguntas antes de invertir
La agencia propone que cualquier negocio que valore invertir en su presencia digital responda a cinco cuestiones antes de pedir presupuesto:
1-Cómo llegan hoy sus clientes nuevos. La forma más sencilla de averiguarlo es preguntar a los diez últimos.
2-Qué buscan esos clientes en Google antes de decidirse y qué encuentran al buscar el nombre del negocio.
3-Si el Perfil de Empresa de Google está completo, con horarios reales, fotos y reseñas respondidas.
4-Qué tarea repetitiva consume más tiempo cada semana: reservas, presupuestos o llamadas para preguntar siempre lo mismo.
5-Qué debería hacer exactamente quien entra en la web: llamar, reservar, pedir presupuesto o comprar.
Si las respuestas indican que el cliente compara antes de llamar, llega desde fuera o necesita entender bien un servicio, la web probablemente merece la pena, y conviene desarrollarla con el posicionamiento integrado desde el primer día. Si apuntan a que el problema está en la gestión diaria, la prioridad puede ser otra. Y si todo funciona, como en aquel bar, a veces lo más profesional, concluye la agencia, es no vender nada todavía.
Sobre Seonergy
Seonergy es una agencia de diseño web, posicionamiento SEO, publicidad online y automatización con sede en Yecla (Murcia), fundada por Enrique Aguilar. Trabaja con pymes y autónomos del Altiplano y de otras zonas de España. Más información en seonergy.es.
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