El mundo del celular ha pasado un tiempo estancado, unos años en los que apenas se ha evolucionado y en los cuales parece que la industria ha estado falta de ideas. Sin embargo, desde hace un par de años hay nuevas tendencias, sobre todo en lo que tiene que ver con el hardware de los dispositivos.
Carga inalámbrica
Poco a poco, la carga inalámbrica se está estandarizando. Podemos decir adiós a los engorrosos cables que tenemos molestando en la mesa o en el coche, los cuales siempre se rompen en el último momento. Ahora, basta con dejar el celular encima de uno de esos cargadores y su batería comenzará a alimentarse mediante la inducción.
Los coches nuevos ya incorporan esta clase de tecnología y en casa podemos ya podemos adquirir cargadores de este tipo. De hecho, algunos escritorios para ordenador ya tienen una zona en la que podemos recargar nuestros dispositivos por contacto.
Pantallas flexibles
La pantalla flexible ha venido para quedarse, aunque ahora solo unos pocos pueden disfrutar de sus ventajas por los precios tan altos que tienen estos teléfonos. El tamaño de los smartphones ha crecido hasta convertirse casi en pequeñas tablets. Esto nos perjudica a la hora de portarlos en el bolsillo y de ahí que hayan surgido estos terminales.
Con ellos, podemos llevar un teléfono tan grande como una tablet en el bolsillo con un tamaño contenido una vez que se pliegan, aunque con un grosor algo mayor.
Carga rápida
Debido a las dimensiones de las pantallas y al uso que hacemos de los teléfonos, estos tienen que incorporar baterías de una mayor capacidad que tardan más en cargarse.
Así, la carga rápida se va estandarizando y mediante un cable ya es posible hacer una carga a 120 W, de forma que la recarga completa apenas tarda más de 10 minutos, alrededor de 25 si optamos por la inalámbrica.
Una mayor resistencia a los elementos y a los golpes
Las caídas y los smartphones no se llevan bien. Si no lo protegemos, nuestro teléfono tiende a caer con las esquinas, lo que destroza las pantallas. Además, no es raro que deje de funcionar porque le ha entrado humedad. Por eso, la tendencia es mejorar la resistencia al agua, con certificados IP68 para que no entre nada dentro de la electrónica que termine por dejar el celular inservible.
De la misma forma, si somos de esas personas que le damos un trato duro al teléfono, cada vez hay más modelos con certificación militar que aguantan golpes muy fuertes.
Las cámaras no paran de mejorar
Una última tendencia tiene que ver con las cámaras. Está claro que el smartphone ha relegado las cámaras de fotos y de vídeo a un segundo plano, por lo que aquí las mejoras van a buen ritmo.
De hecho, la idea de los fabricantes es la de poder sustituir a la cámara incluso en el ámbito profesional, lo que ya es una realidad en determinadas situaciones gracias a la mejora en los sensores, en el zoom, la estabilización óptica y la resolución 4K.