Varios guardias civiles han resultado heridos leves después de que una narcolancha embistiera el jueves a una patrullera del Servicio Marítimo de Cádiz cerca de la desembocadura del Guadalquivir. Los cinco ocupantes de la embarcación fueron detenidos tras una persecución que terminó frente a la costa de Huelva.
Los agentes intentaban abortar un suministro de combustible —el llamado petaqueo— entre dos embarcaciones semirrígidas vinculadas al narcotráfico. Una de ellas huyó a gran velocidad y, durante la persecución, golpeó a la patrullera, que sufrió daños visibles en un costado y en el sistema de ventilación. Pese al impacto, los guardias mantuvieron la persecución hasta interceptarla. Los heridos sufren contusiones leves.
Tanto la narcolancha como la patrullera, la Río Guadalmedina, han sido trasladadas al puerto de Chipiona, donde se evaluarán los daños. Según Canal Sur, la patrullera entró en servicio hace año y medio precisamente para combatir el narcotráfico y puede alcanzar los 60 nudos.
Reacción política
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha reclamado en redes sociales más recursos y el pleno apoyo del Estado para las fuerzas de seguridad, y ha advertido de que las mafias de la droga se extienden por toda la costa andaluza. «Basta ya», ha escrito. El vicepresidente y consejero Manuel Gavira ha acusado al Gobierno central de abandonar a la Guardia Civil.
Las asociaciones profesionales del cuerpo han vuelto a pedir más medios. En mayo, dos guardias civiles murieron durante una persecución similar.