viernes, 3 de julio de 2026

ANEDA pide que la regulación del vending se base en criterios nutricionales objetivos

ANEDA pide que la regulación del vending se base en criterios nutricionales objetivos
/ DS

La Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos reclama a las administraciones medidas coherentes, basadas en criterios nutricionales objetivos y no en percepciones sobre el vending.

Madrid, 2 de julio. La Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos (ANEDA) alerta sobre la creciente tendencia a señalar al vending como un canal “poco saludable”, pese a que buena parte de los productos comercializados a través de máquinas de distribución automática son exactamente los mismos que pueden encontrarse en supermercados, tiendas de conveniencia, estaciones de servicio, cafeterías o comercios tradicionales.

La asociación considera que el debate se está enfocando de forma parcial: no se está evaluando el producto, su composición nutricional, su frecuencia de consumo o los hábitos alimentarios generales de la población, sino el lugar en el que se adquiere.

“El mismo producto, con la misma marca, los mismos ingredientes y la misma información nutricional, parece ser aceptable en un supermercado o en una tienda de conveniencia, pero se convierte en cuestionable cuando se dispensa a través de una máquina. Esa incoherencia evidencia que se está juzgando al canal y no al producto”, afirma Yolanda Carabante, Directora de ANEDA.

Desde ANEDA recuerdan que el vending no es una categoría alimentaria, sino un canal de distribución que permite acercar productos y servicios a consumidores en lugares donde, en muchas ocasiones, no existe una alternativa comercial inmediata: centros de trabajo, hospitales, universidades, estaciones, aeropuertos, instalaciones deportivas, residencias, espacios públicos o zonas de tránsito.

Además, el sector ha experimentado en los últimos años una importante transformación de su oferta, incorporando cada vez más alternativas adaptadas a diferentes necesidades y preferencias: agua, fruta, frutos secos, productos frescos, opciones sin azúcar, propuestas sin gluten, snacks con mayor contenido proteico, café de especialidad, bebidas vegetales y productos vinculados a una alimentación equilibrada.

ANEDA reclama que las políticas públicas relacionadas con la alimentación, especialmente en entornos sensibles como centros educativos, sanitarios o administrativos, se construyan desde criterios claros, homogéneos y basados en evidencia científica.

La asociación defiende que cualquier regulación debe valorar los productos de manera objetiva, atendiendo a parámetros como su composición, contenido en azúcares, grasas, sal, fibra, proteínas, tamaño de la ración o etiquetado nutricional, independientemente del canal en el que se comercialicen.

“Estamos asistiendo a una especie de caza de brujas regulatoria contra el vending”, señala Carabante. “No cuestionamos la necesidad de promover hábitos saludables. Al contrario: el sector está comprometido con ampliar y mejorar la oferta disponible. Lo que pedimos es coherencia. No se puede penalizar a una máquina por vender un producto que se permite vender, con absoluta normalidad, en cualquier supermercado, cafetería o tienda de conveniencia”, agrega.

ANEDA advierte de que centrar las restricciones exclusivamente en el canal de distribución automática puede generar un efecto de sustitución, sin resolver el problema de fondo. El consumidor puede seguir encontrando esos mismos productos a pocos metros de distancia, mientras que se limita la capacidad del vending para ofrecer una alternativa rápida, accesible y disponible en horarios en los que otros establecimientos permanecen cerrados.

La distribución automática es también una actividad económica relevante en España. Según los últimos datos sectoriales disponibles, el mercado del vending alcanzó una facturación de 2.775 millones de euros en 2024, tras registrar un crecimiento del 6,1 % respecto al ejercicio anterior. Dentro de este volumen, el segmento de máquinas de alimentación y bebidas superó los 1.375 millones de euros, con más de 390.000 máquinas operativas en todo el país.

Aunque la facturación no debe confundirse con una aportación directa al Producto Interior Bruto, estas cifras permiten dimensionar el peso económico, empresarial y laboral de un sector integrado por operadores, fabricantes, distribuidores, empresas tecnológicas, servicios logísticos, mantenimiento, reposición, sistemas de pago y proveedores alimentarios.

“El vending forma parte de la vida cotidiana de millones de personas y de la actividad de miles de empresas”, añade Yolanda Carabante. “Es un sector que aporta empleo, tecnología, innovación, accesibilidad y servicio. Merece ser escuchado y formar parte del diálogo con las administraciones antes de implantar regulaciones que pueden afectar a su viabilidad sin abordar de manera real el objetivo de salud pública”, subraya.

ANEDA insiste en que el sector está preparado para seguir avanzando hacia una oferta cada vez más diversa, transparente y adaptada a las nuevas demandas de los consumidores. Sin embargo, reclama que este proceso se realice desde la colaboración y no desde el señalamiento.

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