La Asociación Salvemos la Hacienda Ibarburu y el Patrimonio de Dos Hermanas ha reclamado una inspección urgente tras detectar movimientos de tierra en las inmediaciones de la Torre Mochuela, una antigua atalaya de época almohade declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985. Según una medición efectuada por la propia entidad, el límite de la actuación se sitúa a 2,80 metros del monumento.
La asociación ha registrado un escrito en la Delegación Territorial de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte en Sevilla en el que solicita que se verifique si los trabajos disponen de los permisos necesarios y del correspondiente control arqueológico, así como que se analicen sus posibles efectos sobre la torre y el subsuelo.
Las imágenes aportadas por el colectivo muestran una extensa franja de terreno removido y, aparentemente, allanado en una zona que antes se dedicaba al cultivo. La entidad apunta a la existencia de marcas compatibles con el uso de maquinaria y a un desnivel lateral de alrededor de un metro, que en algunos tramos es mayor.
Inquietud por los cimientos
De acuerdo con la asociación, la actuación se localiza en una franja paralela a la Vereda Real y cercana a la autovía A-4, y por el momento desconoce tanto su finalidad como su situación administrativa.
La principal preocupación del colectivo es la cercanía de los trabajos a la cimentación de la torre y la posibilidad de que existan restos arqueológicos en el subsuelo. Por este motivo, pide a Cultura que estudie la adopción de medidas cautelares, incluida la paralización de los trabajos si fuera necesario. La entidad precisa, no obstante, que no da por probado que se hayan producido daños, y que lo que solicita es una inspección que permita conocer las posibles consecuencias y asegurar la protección del bien.
Una atalaya de la frontera
La Torre Mochuela se construyó durante el periodo almohade, entre 1147 y 1248, y se considera que más tarde pudo integrarse en la llamada «banda morisca», un conjunto de castillos y torres vigía del sureste del antiguo Reino de Sevilla con funciones defensivas en la frontera entre al-Ándalus y los reinos cristianos.
El edificio presenta planta rectangular, de 6,25 por 5,15 metros, con muros de un metro de grosor levantados en tapial y reforzados con ladrillo. Sus restos alcanzan los 8,15 metros de altura. La entrada se situaba en el muro sureste y daba paso a una sala cuadrada cubierta en su día por una bóveda de cañón; en 1951 ya solo quedaba de ella un vano irregular. La escalera de acceso a la planta superior se ubicaba en el lado noreste.
En ruina pese a su protección
A pesar de contar con la máxima protección desde 1985, el monumento se encuentra en ruina, junto a la autovía del Sur y rodeado de tierras de cultivo y terrenos empleados como vertedero. Entre los problemas de conservación descritos figuran los acebuches que agrietan los muros que siguen en pie, la falta de un vallado de protección y los episodios de expolio y vandalismo.
El pasado 27 de julio de 2026, Hispania Nostra incluyó la torre en su Lista Roja del Patrimonio, al considerar que se encuentra desprotegida por parte de las administraciones competentes.
Además de los trabajos, la asociación denuncia la acumulación de escombros en el entorno del monumento y pide tanto su retirada como que las administraciones informen sobre la actuación que se está desarrollando junto a la torre.