Paga el pato el trabajador que ayudó a destapar el Tamayazo

Todo el mundo se ha ido de rositas menos un teleoperador de Telefónica al que le van a quitar la casa si no paga las costas

La trama del Tamayazo que finalmente aupó a Esperanza Aguirre posteriormente al frente de la Comunidad de Madrid tras la repetición de las elecciones solo ha tenido consecuencias judiciales para un trabajador de Telefónica Móviles.

Dos parlamentarios del PSOE de Madrid, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, votaron en contra de la investidura de Rafael Simancas. Se repitieron las elecciones y Esperanza Aguirre fue elegida presidenta tras este hecho.

Según detalla eldiario.es, ni los propios tránsfugas, ni los que incentivaron su cambio de parecer, han acabado pagando nada por los hechos.
Tan solo el teleoperador Alberto Moreno ha acabado pagando por aquello. De hecho el Tribunal Constitucional, que ha revisado su caso acaba de darle portazo y el trabajador se ha visto obligado a recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Estas son las declaraciones que recoge el periódico del único condenado, una persona que supuestamente ayudó a desenmarcarlo:
“Después de 15 años, el único condenado soy yo. Manda huevos. (…) Yo era un teleoperador de Telefónica Móviles y se me comunica por un telegrama mi despido que y no se me deja volver a entrar en la empresa” se queja Moreno a eldiario.es que detalla “la Fiscalía no ha hecho nada ni ha averiguado nada. (…) Todos reconocen que las claves de los usuarios se compartían y estaban al alcance de cualquiera entrar en los ordenadores. El propio Pablo González Valderrama, en la comisión de investigación, hizo dos afirmaciones: ‘No puedo confirmar que ninguno de los dos sean los culpables, y que para el trabajo de diario las claves eran compartidas. (…) Se me acusa de revelación de secretos. Porque dicen que yo saqué listados de llamadas telefónicas. Nosotros no podíamos saber ni tan siquiera a qué números llamaba, no teníamos esa información. Si yo me tenía que ocupar de una una empresa que tenía 200 líneas, lo que yo sabía es que el contrato estaba al nombre de esa empresa, pero no quién era el usuario de cada línea. Esa información sólo la conocía alguien de la empresa. Nosotros no sabíamos los usuarios de los teléfonos. No puedo sacar llamadas de los teléfonos cuyos usuarios no sé. Pero nunca se investigó a las empresas. (…) Fueron a por mí y a por otro. (…) quizá porque vengo de donde vengo, porque defendí una serie de derechos y estuve en la sección sindical de CCOO, por ser molesto. Pero no soy más que un mero trabajador, y ahora me gano 1.000 euros mensuales netos en una empresa familiar del barrio que me ha dado trabajo. Ha habido otras empresas, pero cuando metían en Google mi nombre y apellidos… Ya sólo me queda el TEDH. Me condenó el juzgado 22, la Audiencia Provincial y el Constitucional no ha admitido a trámite el recurso de amparo, me lo notificaron el lunes. (…) Los derechos constitucionales se han saltado a la torera. Tengo dos testigos, uno era jefe de área de Telefónica Móviles, pero por ayudarme le han degradado a grabador de datos y no le han dejado declarar en ninguno de los juzgados, porque sólo con que él hubiera declarado habría quedado todo aclarado. (…) ¿Quién se puede creer que un empleado de la escala más baja de telefónica móviles de aquella época es capaz de cambiar todas las estructuras de la comunidad de Madrid?. (…) Yo no lo hice, pero, ¿a quién se persigue? ¿al corrupto o al que denuncia? ¿Quién miró si el señor Tamayo recibió dinero o no, esos 6 millones de los que se ha hablado? Todo son mentiras. Hasta las pruebas van contra los indicios. Se han inventado la película, me han condenado seis meses y la responsabilidad civil que piden. Romero de Tejada pide 1 millón; Verdes pide 1,5; el PP, 1 millón; los constructores piden 2,4 millones… El responsable civil soy yo, y subsidiariamente está Telefónica. Estamos en los recursos de la ejecución penal, pero todas las costas procesales son mías y me quitan mi casa. (…) Nosotros somos del pueblo de Vallecas y me han destrozado la vida. Llevo 15 años llorando. A mi madre hace 10 años le dio un aneurisma, que casi la mata con un 80% de dependencia. Lo primero que dijo mi madre al despertar en el hospital fue: ‘¿cómo está lo del juicio de mi hijo?”.

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