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El joven repartidor muerto no tenía cuenta con Glovo y repartía sin estar asegurado

El joven repartidor muerto no tenía cuenta con Glovo y repartía sin estar asegurado

Publicado: 28 de mayo de 2019 06:45 (GTM+2)

El joven que murió en Barcelona mientras repartía comida para Glovo lo hacía sin contrato. Según publica ‘eldiario.es’, la empresa ha reconocido mediante un comunicado que el trabajador de 22 años que murió atropellado por un camión de basura, no estaba registrado en su plataforma.

Varios repartidores detallaron al digital que el joven fallecido tenía una cuenta subarrendada no de forma oficial porque no tenía papeles ya que llevaba poco tiempo en España y vivía en una de las situaciones más precarias del sector.

Una aplicación con geolocalización en tiempo real es el nuevo sistema de reparto a domicilio de Glovo y otras empresas del sector. Muchos trabajadores son autónomos que trabajan para un único operador o trabajan en condiciones precarias. La falta de regulación del sector por parte de nuestros parlamentarios deja en un limbo laboral del que se aprovechan unos pocos mientras otros hacen el trabajo sucio.

La compañía ha dicho “que la persona que sufrió el accidente no estaba registrada como repartidor en Glovo y el hecho de que llevara una mochila de Glovo hace suponer que pudiera estar utilizando la cuenta de un tercero”.

El chico fallecido no tenía ni contrato mercantil con la empresa para repartir como autónomo, la fórmula de trabajo que establece Glovo y otras empresas del sector sin reconocer ninguna relación laboral con sus mensajeros.

Es habitual que un mismo repartidor trabaje para varias plataformas y que durante su actividad usen una única mochila para los diferentes servicios. También está ocurriendo que el alquiler o cesión de cuentas en estas plataformas son normal aunque sea una muestra de la precariedad de estos trabajos a los que recurren migrantes sin permiso de trabajo.

El dueño de la cuenta se reparte con el que hace el trabajo el beneficio del pedido. En caso de accidente estos trabajadores en negro no están ni cubiertos por Glovo o Deliveroo ni tampoco por la Seguridad Social al no estar dados de alta.

Glovo ha declarado que “la compañía manifiesta que la cesión de cuentas a terceras personas, además de ser una práctica ilegal" y, además, relaciona esta práctica con la falta de seguridad: "Dificulta que se pueda entregar el material didáctico en seguridad vial ofrecido normalmente a los riders, así como que no se puedan beneficiar del seguro contratado por Glovo".

¿Habrá que esperar a algunas muertes más para que el problema haga reaccionar a nuestros políticos para regular de forma clara y respetando los derechos laborales este sector? ¿O se llegará a una huelga que será desactivada desde los principales medios de comunicación como ocurrió con el taxi?