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Vox ha perdido más de 10.000 afiliados en lo que llevamos de año

Vox ha perdido más de 10.000 afiliados en lo que llevamos de año

Publicado: 3 de septiembre de 2020 13:09 (GTM+2)

El censo del partido muestra una debacle interna mientras se acentúa el poder absoluto de Santiago Abascal

El líder de Vox, Santiago Abascal

El líder de Vox, Santiago Abascal

A pesar de su intensa actividad en las redes sociales, el 2020 no le está sentando nada bien a la formación de extrema derecha Vox, que ha perdido más de 10.000 afiliados en lo que llevamos de año.

Tal es la debacle interna que la formación política que dirige un cada vez más omnipresente Santiago Abascal no celebrará elecciones internas en la mayoría de provincias del país al no contar con el mínimo de 500 afiliados necesarios en cada lugar.

En concreto, y según la convocatoria realizada por su Comité Electoral, se excluirán 31 provincias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, por lo que solo 19 provincias españolas cuentan con más de 500 afiliados de Vox.

Muchos mal pensados entienden que la directiva que preside Santiago Abascal apuesta por el centralismo como modelo no solo para España sino también para gestionar su partido y no quiere que los comités ejecutivos provinciales le den la lata.

Por ello no están fomentando su creación, apoyándose en la cláusula que dice que si una provincia no tiene más de 500 afiliados no hay necesidad de tener un comité regional elegido democráticamente por sus militantes.

Aunque a corto plazo el hecho de tener a un partido uniforme y controlado es el sueño húmedo de cualquier fan de dictador que se precie, el hecho de no contar con unas bases estables y amplias que cimienten el partido puede causar múltiples problemas.

Muchos ya comparan el camino tomado por Vox con lo que le ocurrió a UPyD, la formación política que creara Rosa Díez, que ahora simpatiza con la ideología del partido de Santiago Abascal.

UPyD se caracterizó por tener un férreo control de quién o quiénes se afiliaban al partido y no permitió la creación de organismos locales en la mayoría de localidades del país, para evitar que “se colaran” personas inadecuadas para el criterio único de su líder.

El resultado ya lo hemos visto, pasó de ser una formación política en auge a la irrelevancia en pocos meses. Y este problema no lo tienen solo las formaciones de derechas, ya que Podemos no lleva un camino muy diferente. ¿Os acordáis de los círculos y de las promesas de un partido dirigido por la gente? Poco queda ya de eso.